Conceptos fundamentales

En cuanto se conoce un poco más a fondo a Chesterton, advertimos que su universo conceptual de GK es relativamente reducido, en contraste con su inmensa cultura: llega un momento en que vemos las ideas y los conceptos fundamentales de Chesterton en cada línea y, al relacionarlo con todo lo demás, no sólo se le entiende mejor, sino que se disfruta aún más, porque sabemos cómo encaja esa pieza en el gigantesco rompecabezas que compuso con sus escritos. Desde luego, con GK sucede lo que se dice a veces de los escritores, que a lo largo de su vida escribieron un único libro. La idea de esta página es, por tanto, unir y definir brevemente los conceptos en un marco, y glosarlos en las entradas del blog, donde se vea cómo los usaba de hecho. Esta página fue inicialmente una versión de la página Chesterton en mil palabras, pero a lo largo del tiempo ha ido cobrando entidad propia y distanciándose. Pedimos disculpas por las posibles repeticiones.

GK ha sido etiquetado equivocadamente como conservador porque destaca valores de la tradición y del mundo antiguo -sobre todo medieval-, pero su método es esencialmente moderno y original: tras una crisis de juventud, estableció unas condiciones y un ideal para la vida humana, al que siempre fue fiel. Cuando se dio cuenta que ya existía, propuesto por el cristianismo, comenzó su acercamiento al mismo, aunque hasta 1922 no se hizo católico.

Chesterton escribe desde una perspectiva cristiana: para él, el cristianismo es como la llave que permite abrir la cerradura del misterio de la vida, porque hace encajar las distintas piezas. Los dogmas no son una jaula: marcan un camino hacia la verdad y la plenitud; de hecho, todos tenemos dogmas, más o menos inconscientes. Sus argumentos nunca son teológicos, sino basados en la razón, la experiencia y la historia, y en defensa de la sensatez –sanity, en inglés- ante el alocado mundo moderno, al que sin embargo amaba, implicándose profundamente en su transformación a través de sus escritos y sus empresas periodísticas.

El punto de partida de GK es el asombro por la existencia, pues podríamos no ser. Hay un mundo real –o una realidad- ahí fuera que –a pesar de sus contradicciones- es esencialmente bueno y hermoso, y por tanto hay que estar alegres y llenos de agradecimiento.

Pero ni el mundo, ni la existencia personal ni la colectiva están resueltas, en el sentido de comprenderlas perfectamente. Son un misterio –o conjunto de misterios- que tenemos que desentrañar. Por eso, a GK le gustan tanto las novelas de detectives, y por lo mismo, es un poco –o un mucho- filósofo (por su método y su profundidad) y un poco –o un mucho- sociólogo (por la agudeza de su análisis social). La razón es un instrumento para conocer el mundo, pero sólo uno más: el arte, la imaginación, el misticismo, la experiencia de la vida… son otras tantas herramientas imprescindibles. Como el mundo moderno sólo confía en ella, genera comportamientos o ideas más o menos irracionales o cuando menos, poco racionales. Por lo mismo, Chesterton es profundamente enemigo del sentimentalismo, la contrapartida del racionalismo.

El hombre –hoy diríamos ser humano– necesita por tanto una visión completa de la vida. Su ideal de vida es el del hombre corriente, no el modelo que proponen o llevan a cabo ni los ricos ni los intelectuales: esto es importante, porque el mundo moderno -nuestra civilización moderna- dirigido racionalmente por los poderosos -material o intelectualmente- es un engendro “poblado por las viejas virtudes cristianas que se han vuelto locas. Y se han vuelto locas, de sentirse aisladas y de verse vagando a solas” (Ortodoxia, 03-02).

El ser humano anda siempre en busca de un hogar: algunos lo tienen más claro, pero otros buscan y buscan, aunque lo tengan tan cerca que no lo ven: al fin y al cabo, cada uno tiene que resolver su misterio –él lo hizo a los 22 años-: los seres humanos tenemos la libertad –”Dios no nos ha dado los colores en el lienzo, sino en la paleta” (Los países de colores, cap.7)- para elegir nuestras ideas y configurar nuestra vida. El papel de la mujer en el desarrollo de la familia es para Chesterton tan importante que su forma de hablar sobre ella puede malinterpretarse si nos limitamos a la literalidad de las palabras. Esto es así porque nuestro tiempo da mucho mayor al individualismo y más todavía a una forma de entender lo público, como superior a lo privado. Sin embargo, el ámbito de la amistad y las relaciones sociales es más verdadero y más gratificante: familia, amigos, vecinos, constituyen esa ampliación del hogar que genera el patriotismo –que no nacionalismo.

Para que todo el mundo tenga un hogar en condiciones, es preciso que la propiedad esté adecuadamente repartida. Capitalismo y socialismo reducen la propiedad de los hombres al tender al monopolio (sea en manos privadas, sea estatales), y así propone un sistema alternativo a ambos: el distributismo, en el que el papel del Estado es subsidiario y los seres humanos tratan de resolver sus problemas en lugar de abandonarlos en manos del mercado, políticos y técnicos especialistas. Véase el conjunto de páginas y entradas referidas a Esbozo de sensatez.

En el ambiente cientifista del mundo moderno –con su reducción del hombre a mera naturaleza-, la cuestión del modo de conocer, percibir e interpretar de la gente es una de las que más atraen a GK, que se asombra paradójicamente del desprecio de lo dado por supuesto –las pequeñas maravillas cotidianas- y de cómo las personas tienden a valorar más determinadas situaciones extraordinarias. Su alegre vitalismo de la vida corriente es opuesto al del superhombre nietzscheano tanto como al carpe diem materialista. La virtud por excelencia del hombre es la sensatez, que nos hace saber estar ante la vida y el mundo.

La idea de progreso –tan querida al mundo moderno- es irónicamente criticada por GK: es tan falsa como tendencia como creencia, y confunde nuestra percepción –comprobado en la crisis económica de 2008-, ya que todo es relativo a los ideales que se poseen y dirigen nuestra acción. Optimismo (moderno) y pesimismo (postmoderno) son dos conceptos recurrentemente criticados en los escritos de GK: tienen que ver con la forma de ver y de organizar el mundo.

Su estilo y su método no se pueden separar: Alarmas y digresiones, Enormes minucias (ejemplos de títulos de sus obras) conviven y se alternan en sus brillantes escritos. Se le considera maestro de la paradoja, pero es sólo un recurso de exposición: su verdadero método es siempre tratar de llegar al fondo de argumentos y comportamientos, para mostrar los errores que nos alejan de la sensatez. De hecho, hubo una época –la cristiandad medieval, tan denostada hoy día como sinónimo de retraso y oscurantismo- en la que el ideal pudo acercarse a la realidad, pero el poder de los reyes y los poderosos acabó con esas condiciones, creando Estados ambiciosos e imperialistas, que hoy nos parecen lo más natural del mundo y que la globalización ya está modificando, pues son meras construcciones humanas.

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