Esbozo de una sociedad sana

materiales 4
para una política teológica cristiana
Cf. http://www.arzobispodegranada.es
en el blog: Ciudad de Dios y de los hombres.

Texto nº 4.
G. K. Chesterton, The Outline of Sanity [“Esbozo de una
sociedad sana”]. El texto que se reproduce aquí en versión
española está tomado de G. K. Chesterton, Collected Works,
Ignatius Press, San Francisco, vol. V, 1987, pp. 35-209. De
momento, reproducimos sólo el Índice de contenido y la
Introducción, pp. 41-53. [Todas las notas al pie de página
son del traductor.]

Chesterton es considerado un autor “de derechas”, y para muchos
sería claramente un conservador. Su defensa del matrimonio y de la familia,
su oposición al divorcio, muchos de sus ensayos y libros publicados
parecerían justificar esa apreciación.

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cabecera-tertulia-chesterton

Dentro de la 38ª Feria del libro de Granada 2019, desde la librería Paulinas de Granada proponemos una tertulia literaria sobre G. K. Chesterton.

Tras las huellas de G. K. Chesterton.

2. El “Chesterton” poeta y “Las pequeñas alas”.

Si uno pasea por el londinense barrio de Kensington, al pasar por Warwick Gardens se encontrará con una casa en cuya fachada, una placa  reza:
                                             Gilbert Keith Chesterton. 1874-1936.
                                             Poeta, novelista y crítico, vivió aquí.
Chesterton fue famoso por sus ensayos periodísticos, sus novelas, su critica literaria, apologética cristiana, y quizá en ultimo lugar su poesía. Bien es verdad que el lector de habla hispana, no encontrará toda su obra traducida, y en especial su poesía, por razones obvias, como por ejemplo, una de las obras poéticas que pueden considerarse mas valiosas, “La balada del caballo blanco”.
Es por eso que me sorprendió el pequeño detalle, quizá casual y no captado por mi en el primer momento de que el calificativo de poeta apareciera en primer lugar.
chesterton-poeta

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G. K. CHESTERTON . La mujer y el hogar.

Chesterton pone palabras a mi experiencia.

Cada vez que leo algún artículo sobre el feminismo  no dejo de  pensar en mi propio modo de vivir, como si yo fuera un ser extraño, un alienígena en este planeta.

En cambio, leyendo a Gilbert Keith Chesterton en multitud de ensayos, me he sentido como si un desconocido, expresando su pensamiento acerca de la mujer, hubiera comprendido exactamente mi  modo de ver la vida y  relatara mis propias creencias, y no a manera de dogmas sino como  acontecimientos experimentados.

La imagen de mujer que presenta Chesterton en sus ensayos es contraria a la que nos encontramos  en la sociedad actual, y muy especialmente en algunas ideologías radicales.

En ningún momento, él infravalora el ser de la mujer, su papel fundamental en la sociedad, su propia naturaleza, sino que, por el contrario, la ensalza y alaba, cualquiera que sea su decisión y actitud libremente aceptada.

Yo quiero explicar, junto a Chesterton, el hecho de que han sido distintas ideologías las que han intentado hacernos ver que el papel, el trabajo y la actitud de la mujer como educadora de sus hijos y su presencia en el hogar familiar, tiene mucho menos valor que el estar trabajando fuera de casa, y que la mujer que tiene una independencia económica es la verdaderamente libre y la única capaz de realizarse como tal. Sigue leyendo

Chesterton en la radio

 

Por encontrarlo sumamente interesante y ser una completa introducción al pensamiento de nuestro autor, además de por contener hermosas piezas musicales, recomendamos escuchar con tranquilidad esta interesante audición de Radio Clásica, de Radio Nacional de España, programa Musica y Pensamiento, dedicado a Chesterton.

Disfruten

http://www.rtve.es/alacarta/audios/musica-y-pensamiento/musica-pensamiento-chesterton-27-01-19/4954368/

Tras las huellas de G. K. Chesterton

1. El bautismo de Gilbert.

Comienzo aquí el relato de  una  serie de curiosidades y anécdotas, surgidas de la realización  de un pequeño (en nuestro lenguaje moderno) “viaje temático”, que tuvo lugar en el verano de 2017 a tierras inglesas, y que con una duración de 8 días, pretendió ser un recorrido por la tierra, paisajes, residencias y demás lugares que ocuparon la vida del genial  Gilbert Keith Chesterton.

Baste decir para que el lector se haga una idea, que de los cinco miembros de la “expedición” tres no habíamos pisado jamás tierras británicas, y regresamos del viaje sin haber contemplado ni uno sólo de tantos lugares que ningún turista a las islas dejaría de visitar. Resulta en este sentido complicado, hacer la crónica a los amigos, familia y compañeros de trabajo de una experiencia de este tipo, sólo justificada quizá por la admiración y el cariño que tal personaje desde hace años suscita en nosotros.

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George Mac Donald y Chesterton

     La conferencia de principio de curso del Club Chesterton de Granada tuvo lugar en la sede del club el pasado viernes 9 de noviembre.

 

     Fue el Padre Ricardo Aldana el encargado de ilustrar a los congregados sobre la figura de George Mac Donald, escritor y poeta escocés, ministro cristiano, del siglo  XIX, cuyo producción literaria dejó huella e inspiró a grandes autores como  G.K. Chesterton, C.S Lewis o J.R.R.Tolkien, entre otros. Sigue leyendo

Chesterton, un año más

El Club Chesterton de Granada arranca el curso 2018/19 con la lectura, estudio y análisis de la obra de Chesterton ” Herejes”.

Herejes es un texto  que recopila una serie de artículos, en los que nuestro autor vierte opiniones y pensamientos de su época, de preclaros escritores; en ellos se deslizan los tópicos y “no tópicos de la época, los anhelos de verdad, el problema del conocimiento, la belleza y la ficción, etc.

En esta pobre entrada pretendo, de la mano del maestro Chesterton,  diferenciar realidad (la vida) y la ficción (literatura). Parte Chesterton de afirmar que el hombre tiene al alcance de las manos “las cosas” grandes o PEQUEÑAS ( Él dirá “comunes”). O sea, lo que queda fuera del hombre es “cosa”.  Es realidad. La ficción es una definición de arte. El arte es ficción. Es decir que la realidad – el hombre- en cuanto que hacedor de ficción —véase Borges – es algo más completo y complejo que la ficción. Derivo de las palabras que Chesterton dedica a Bernard Shaw en el capítulo IV de Herejes: ” Shaw afirma ver las cosas como son, pero en el realismo de Shaw falta algo, y lo que falta es algo muy importante” que Chesterton se refiere a que en la obra de Shaw puede y, de hecho, existe lo ficcional, pero – dice Chesterton- no hay ideales, no hay creencias. Aunque más tarde el dramaturgo llegará a ser un fervoroso seguidor de la “religión del Superhombre” De nuevo Chesterton en el mismo capítulo IV de Herejes nos dice: “Quien había declarado culpables a los ideales ha postulado el imposible de todos los ideales: el ideal de un nuevo ser.” Obviamente pone de ejemplo a Shaw, aunque hubiera – y aún quedan- un ejercito de defensores de este “Superman”.

Más adelante , Chesterton nos dirá que la percepción de la realidad, de la verdad de cualquier apreciación requiere humildad y una cierta oscuridad. Pues, “Hasta que comprendamos que las cosas podrían no ser, no podemos comprender que las cosas  son” A la chita callando, el autor del texto comentado, aquí añade a los requisitos de  humildad y misterio, el de la fe (sutileza). Ya que tanto la razón como la fe determinan el conocimiento del hombre.

 

Hace unos días recibimos esta comunicación  de la AMERICAN CHESTERTON SOCIETY. que os remito por medio de este link.

https://www.chesterton.org/wp-content/uploads/2018/06/ACS_Annual-Conference-2018.pdf

Por si a alguien le interesa y para su difusión.

Saludos

Maestro de intuición y razón

Nuestro amigo Antonio Rubio Plo, generosamente nos autoriza a publicar este artículo suyo editado en la Revista Alfa y Omega, nº 720.

En 1911, se publicó El candor del padre Brown, el primer volumen de las aventuras del sacerdote detective, creado por Gilbert Keith Chesterton. El escritor era un gran admirador de Sherlock Holmes, pero no hizo participar métodos deductivos, en los que el centro de atención del lector se desplaza más hacia las pistas materiales que hacia los móviles de la conducta de los seres humanos.

Alec Guinness, actor que interpretó al Padre Brown.

A diferencia de Holmes, el detective chestertoniano padre Brown es un hombre humilde y tranquilo. La humildad está asociada a la forma de ser de un sacerdote que es consciente de que su ausencia puede llevar a los propios servidores de Dios, aunque sean piadosos y se muevan por móviles elevados, a hundirse en horrendos pecados, tal y como leemos en el relato El martillo de Dios.
El padre Brown ocupaba aparentemente en las historias un segundo plano, y a veces no se le mencionaba hasta la mitad de la narración. Los auténticos protagonistas parecían ser los afectados por el hecho delictivo: víctimas, inocentes, culpables, testigos o policías. Sin embargo, el padre Brown, sin dejar de lado las deducciones, resolvía los casos porque prestaba más atención al método intuitivo, con el que trataba de iluminar el claroscuro de las acciones humanas. Brown es maestro de intuición y de razón. Ambas son complementarias y, junto con la fe, ayudan al sacerdote detective a ponerse en el lugar de los criminales, pero su misión no se reduce a entregarlos a la policía. En ocasiones, busca incluso su arrepentimiento para que obtengan el perdón divino, sin que esto sea incompatible con que tengan que responder, además, de sus actos ante las autoridades humanas.

La fe es amiga de la razón

Desde el primer relato en que aparece, La cruz azul, podemos comprobar que el padre Brown es el primero en someterse a los límites de una recta razón. Se rebela contra el lugar común, que dista mucho de haber desaparecido en nuestro tiempo, de reducir lo religioso a lo emotivo, a la búsqueda continua de lo sobrenatural. Un sacerdote de una antigua, o nueva, religión pagana arremetería contra la razón, y también lo haría todo aquel que viva sumido en el fideísmo, pero eso no lo haría un sacerdote católico. Sería mala teología, tal y como recuerda Brown a su amigo Flambeau, un ladrón que luego se pasará al lado del bien. Por lo demás, el padre Brown es un hombre razonable, mucho más que algunos que hacen del racionalismo su bandera y se obstinan en confundir la religión con la superstición. Tal es el caso de Aristide Valentin, jefe de la policía de París, un notorio anticlerical, que no duda en cometer un delito con tal de perjudicar al aborrecido catolicismo. Lo peor es que no quiere tener conciencia de estar actuando mal, porque cree ciegamente que todos los medios serían válidos con tal de erradicar esa superstición de la cruz que se opone a la nueva religión del progreso. No es casual que Valentin sea el prototipo del orgulloso, aunque muchos le considerarían un hombre bueno por la defensa de sus convicciones hasta la locura. Y si de locuras se trata, en otra historia, El ojo de Apolo, Chesterton se anticipa a la llegada de supuestas religiones liberadoras, las que dicen rendir culto a la naturaleza, hasta extremos de irracionalidad, y el padre Brown tendrá que recordar que el Sol siempre ha sido el más cruel de todos los dioses.

El padre Brown y Miss Marple

Hay otro famoso personaje de ficción que presenta afinidades con el padre Brown. Es Miss Marple, la solterona creada por Agatha Christie, que suele llegar a la solución de los enigmas comparando las actuaciones de los implicados en el caso con determinadas conductas de los vecinos de su pueblo, Saint Mary Mead. Su intuición le lleva a concluir que los seres humanos no son tan diferentes en sus vicios y virtudes. Y es que, a diferencia de algunos autores modernos de novela policíaca en la que los malvados son más inteligentes, no hay lugar para el relativismo moral en las obras de Chesterton y Agatha Christie. Ambos sabían perfectamente lo que era el bien y el mal, sin duda porque pertenecían a una cultura en la que se leía la Biblia con frecuencia. De ahí que creyeran que el mal no era algo propio de unos pretendidos superhombres, sino algo propio de quienes obran por debajo de su condición humana. Incluso el egocéntrico detective Hércules Poirot no se quedará en las apariencias a la hora de hacer trabajar a sus células grises. Por ejemplo, le dice a Miss Brewster que el sol brilla y el mar es azul, pero a la vez le recuerda que el mal está en todas partes bajo el sol. Se trata de una cita del Eclesiastés 3, 16, y que sirve de título a la novela Maldad bajo el sol, en la que el mal flota en el ambiente, al igual que en el Karnak, el crucero de lujo, escenario de la trama de Muerte en el Nilo. El mal existe y acaba saliendo a la luz, pero, desgraciadamente, los culpables en esas novelas no encontrarán un detective o un policía con las mismas entrañas de misericordia que el padre Brown.

 Antonio R. Rubio Pl