Archivo mensual: septiembre 2018

Chesterton, un año más

El Club Chesterton de Granada arranca el curso 2018/19 con la lectura, estudio y análisis de la obra de Chesterton ” Herejes”.

Herejes es un texto  que recopila una serie de artículos, en los que nuestro autor vierte opiniones y pensamientos de su época, de preclaros escritores; en ellos se deslizan los tópicos y “no tópicos de la época, los anhelos de verdad, el problema del conocimiento, la belleza y la ficción, etc.

En esta pobre entrada pretendo, de la mano del maestro Chesterton,  diferenciar realidad (la vida) y la ficción (literatura). Parte Chesterton de afirmar que el hombre tiene al alcance de las manos “las cosas” grandes o PEQUEÑAS ( Él dirá “comunes”). O sea, lo que queda fuera del hombre es “cosa”.  Es realidad. La ficción es una definición de arte. El arte es ficción. Es decir que la realidad – el hombre- en cuanto que hacedor de ficción —véase Borges – es algo más completo y complejo que la ficción. Derivo de las palabras que Chesterton dedica a Bernard Shaw en el capítulo IV de Herejes: ” Shaw afirma ver las cosas como son, pero en el realismo de Shaw falta algo, y lo que falta es algo muy importante” que Chesterton se refiere a que en la obra de Shaw puede y, de hecho, existe lo ficcional, pero – dice Chesterton- no hay ideales, no hay creencias. Aunque más tarde el dramaturgo llegará a ser un fervoroso seguidor de la “religión del Superhombre” De nuevo Chesterton en el mismo capítulo IV de Herejes nos dice: “Quien había declarado culpables a los ideales ha postulado el imposible de todos los ideales: el ideal de un nuevo ser.” Obviamente pone de ejemplo a Shaw, aunque hubiera – y aún quedan- un ejercito de defensores de este “Superman”.

Más adelante , Chesterton nos dirá que la percepción de la realidad, de la verdad de cualquier apreciación requiere humildad y una cierta oscuridad. Pues, “Hasta que comprendamos que las cosas podrían no ser, no podemos comprender que las cosas  son” A la chita callando, el autor del texto comentado, aquí añade a los requisitos de  humildad y misterio, el de la fe (sutileza). Ya que tanto la razón como la fe determinan el conocimiento del hombre.

 

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