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Tras un brillante trabajo del departamento técnico del Club Chesterton de Granada, facilitamos los enlaces del vídeo de la primera conferencia del ciclo dedicado al PROFESOR JUAN CARLOS DE PABLOS , que tuvo lugar recientemente.

La conferencia tuvo lugar el pasado jueves 4 de Febrero de 2.016, en la Facultad de Sociología de Granada.  El ponente fue el Prof. EDUARDO SEGURA que nos habló brillantemente sobre Chesterton, Tolkien y la sabiduría de los cuentos.

Por razones técnicas, el vídeo esta dividido en cuatro partes de aprox. 25 minutos cada una. Rogamos disculpen las deficiencias técnicas.  Disfruten .

vídeo 1 de 4;  https://youtu.be/T8WpXhkncDs

vídeo 2 de 4; https://youtu.be/ZlcwrYor2Ig

vídeo 3 de 4; https://youtu.be/zV952tzCJnI

vídeo 4 de 4;    https://youtu.be/pzfzNUEJKOQ

ALLEGRO FINALE

Ha concluido el ciclo de conferencias y las jornadas dedicadas a la memoria del fundador de nuestro Club Chesterton de Granada, Juan Carlos de Pablos, en el primer aniversario de su fallecimiento.

Estas han consistido en un ciclo de cuatro conferencias entorno, como no podría ser de otra manera a GK Chesterton, además de una jornada de especial recuerdo de nuestro fundador con visita al cementerio de Granada, para depositar un ramo de flores y rezar en el lugar donde reposa el cuerpo de nuestro amigo Juan Carlos, seguido de una celebración eucarística en la Parroquia de San Cecilio tras la cual tuvimos un almuerzo de convivencia en el Convento de las Comendadoras de Santiago.

WP_20160213_11_55_35_ProEn el cementerio de Granada, rezando junto a Juan Carlos.

Quiero mostrar mediante estas líneas mi profundo agradecimiento a todos los amigos que han participado de alguna u otra manera en estos actos, que en su totalidad han resultado un éxito tanto por la cantidad como por la calidad y calidez del público asistente, así como por el alto nivel de los ponentes que generosa y desinteresadamente se han ofrecido a compartir con nosotros no ya solo una parte de su tiempo, sino de sus conocimientos,  magistral y amenamente expuestos.

IMG-20160205-WA0001Los miembros del Club Chesterton de Granada, Prof. Emilio Sanchez y Prof. Elena Catrinescu, envuelven al conferenciante Prof. D. Eduardo Segura.

Nuestro expreso agradecimiento pues, a los profesores D. Eduardo Segura, D. Josef Seifert, D. Jesus Montiel y D. Luis Daniel Gonzalez que con sus valiosas aportaciones de tiempo y conocimiento han hecho posible el éxito de estos actos. También agradecer a la Facultad de Sociología de la Universidad de Granada, la cesión de sus aulas para el desarrollo de algunas conferencias, y a sus profesores y compañeros del homenajeado, su apoyo y asistencia a los actos. Al Colegio Mayor Albayzin, a miembros de su dirección D. Alberto Tarifa y D. Jose Maria Garrido, por su colaboración cediéndonos también los espacios necesarios para la celebración de conferencias y al Seminario de Estudios Newman, magníficamente representado por el Prof. D. Juan Quesada, con quienes sin duda estas actividades han servido para afianzar lazos e iniciar una espero que larga trayectoria de colaboraciones conjuntas en nuestras correspondientes aspiraciones de dar a conocer la obra y el pensamiento de ambos católicos británicos.
Muchas son las personas que sin pertenecer a nuestro Club, pero movidos por su cariño y amistad al homenajeado nos han prestado su apoyo, de distintas maneras o simplemente, acudiendo a todas o algunas de las actividades realizadas.

 

WP_20160212_20_35_59_Pro     El Padre Sorin Catrinescu, miembro del Club Chesterton y el conferenciante          Prof. Josef Seifert.

Pero sobre todo, queremos hacer un agradecimiento especial a las innumerables personas, familiares, amigos, conocidos o no, que con su presencia, con su simple acción de compartir con nosotros un par de horas vespertinas han hecho posible este pequeño, humilde pero hermoso milagro.
Nuestra finalidad, aparte del homenaje a la memoria de nuestro amigo Juan Carlos, no podría ser otra que la de dar a conocer la obra y el pensamiento del autor converso británico, a cuyo estudio, análisis, conocimiento y divulgación le dedicó los últimos años de vida, en la esperanza y la ilusión de que otros tomen su testigo en esta ardua pero sin duda agradable tarea.

IMG-20160227-WA0002      El ponente Prof. D. Jesús Montiel, acompañado del miembro del Club Miguel         A. Caro

Ahora toca hacer balance, revisar y evaluar lo hecho, hacer autocrítica de lo no hecho o hecho mal. Ninguno de nosotros tenía experiencia previa organizando nada, pero todos hemos aprendido algo y nos hemos enriquecido mucho…….eso y seguir con nuestra bendita rutina de amenas tertulias, lecturas asignadas y periódicas reuniones en torno a la obra de nuestro autor, y porque no decirlo, acabar –como no podía ser de otra forma en un club chestertoniano que se precie – en la mesa de un bar junto a una fría cerveza.
En cualquier caso, ya estamos trabajando en organizar, como venimos haciendo periódicamente desde hace varios años una vez entrada la primavera, próximas actividades culturales visitando algunos de los numerosos monumentos y rincones de esta hermosa ciudad en la que habitamos.

WP_20160309_21_06_40_Pro       El miembro del Club Chesterton,  Reyes Ruiz y el conferenciante D. Luis                    Daniel Gonzalez.

Me gustaría creer que nuestros dos amigos, Juan Carlos y Gilbert Keith, habrán brindado juntos allá arriba, orgullosos y alegres también, por la celebración de estas jornadas.

WP_20160213_13_15_08_ProParroquia de San Cecilio. Padres D. Juan Manuel Molina, D. Sorin Catrinescu y D. Luis A. Garcia.

Muchas gracias a todos y un fuerte abrazo.

                        Caza de amor

 

 

“¡Si tú supieras quién es el que te dice “dame de beber”!, tú serías quien le pedirías a él, y él te daría un agua que te quitaría la sed para siempre.”

(Juan, 4,10)

 

 

            Merodeando en el intrincado bosque de la conciencia, donde el alma se desnuda palmariamente y aparece el ansia de eternidad, y la ponzoña de nuestras conscientes/inconscientes memorias, recreo una infancia feliz, de colores y esperanza por la inocencia. El anhelo de redención se abre como la corola de una flor a la perdurabilidad. Y olvida la culpa. Y todo ello impulsado por la Voz Creadora a la que ya no quiero ser desobediente nunca jamás. No obstante, la culpa, que por doquier   asedia con implacabilidad demoniaca, la Voz con carrera veloz defiende a sus ovejas con  su perdón. Yo lo acepto y dejo de ser noche.

 

En estas reflexiones andaba, cuando me vino a las mientes la existencia de un excelso poema que busqué, encontré y clasifiqué; para ahora mirar, leer y saborear: “El lebrel del cielo”.

 

            La concepción teocéntrica se mece, armónicamente, en esta ilustre oda en la abundancia de imágenes, la policromía de las voces y la reiteración de símbolos, como si una visión de Dios se hubiera quedado plasmada en el límpido papel. Su autor bohemio y religioso, niño y hombre baqueteado, eremita enfermo, y enfermo iluminado en la contemplación, nos requiere, para sugerirnos una contestación de entrega

 

a la persecución que, Dios como un perro de caza, nos ofrece a fin de alcanzar la salvación. (Transmutando el texto, podríamos decir que  Dios tras un amoroso lance nos da caza.)

El autor de este místico poema es Francis Thompson. Ya hemos hablado del atrevido símil, referido a Dios Amor: “perro de caza”. En el poema, Dios se muestra como un pordiosero de amor que insiste en la  persecución del hombre en su huida, pues el hombre, creado por Dios es para Dios, y Este no se cansa en la búsqueda de las ovejas perdidas, aunque su misión le conduzca a dar al hombre hasta su último aliento.

 

Elogiado por autores como W.B. Yeast y Chesterton  e influyente poeta en las obras de Tolkien y Jules Supervielle,   sitúa el poema en el contexto en el que la multiplicidad de credos se ve infestada por algo tan moderno como “la cuestión semántica”, en la que lo blanco se denomina negro e impuro a lo puro. Así G.K.Chesterton dice: “Lo que queríamos significar al decir que El Lebrel del Cielo es un verdadero poema religioso, es simplemente que no tendría sentido si fuéramos a suponer que se refiere a esas abstracciones modernas o a cualquier cosa que no sea un Creador personal en relación con una criatura personal.” (El lebrel del cielo, inserto en el libro de ensayos El hombre corriente. Espuela de plata. Sevilla. 2013)

 

Extrayendo de todo lo relatado acerca del asunto de esta oda, podemos sintetizar el tema en “Dios –el sabueso del Cielo- da a la caza – alma que huye- alcance– la salvación… y, al final, la UNIO.

 

Para darnos una idea, y con el recuerdo de la mística cetrería, añado como colofón algunos de los últimos versos de la oda de Francis Thompson:

 

 

Now of that long pursuit

Comes on at hand the bruit;

That voice  is round me like a bursting sea:

And is thy earth so marred,

Shattered in shard on shard?

Lo, all things fly thee, for thou fliest Me!

(Ya la persecución está lograda,/ Y la Voz como un mar en torno fluye:/ -¿Crees que la tierra gime destrozada? Todo te huye, porque tú me huyes.)

 

Strange, piteous,futile thing!

Wherefore should any set these love apart?

Seeing mone but I makes much of naught (He said),

And human love needs human meriting:

How hast thou merited

Of all man´s clotted clay the dingiest clot?

Alack, thou knowest not

How little worthy of any to love thou art!

Whom wilt thou find to love ignoble thee,

Save Me, save only Me?

All which I took from thee I did but take,

Not for thy harms,

But just that thou might´st seek it in My arms.

(¡Extraña, fútil cosa, miserable!/ dime, ¿cómo podrías ser amada?;/ ¿no he hecho ya demasiado de tu nada/ para hacerte sin mérito, aceptable?/ Pizca de barro, ¿acaso tú no sabes/ cuán poco amor te cabe?/ ¿Quién hallarás que te ame? Solamente / yo, que cuanto te pido te he quitado,/ para que me lo pidas de prestado/ y lo dé misericordiosamente.)

 

All which thy child´s mistake

Francies as lost, I have stored for thee at home:

Rise, clasp My hand, and come!

Halts by me that footfall:

Is my gloom, after all,

Shade of his hand, outstretched caressingly?

“Ah, fondest, blindest, weakest,

I am the Whom thou sleekest!

Thou dravest love from thee, who dravest Me”

(Lo que tú crees perdido está en mi casa/ levántate, toma mi mano y pasa./ Los Pasos se han quedado junto al vano./ Acaso ¡oh tú, tiniebla que me ofusca/ seas sólo la sombra de Su mano!/ “Oh loco, ciego, enfermo que te abrasas,/ pues buscas el amor, a mí me buscas,/ y lo rechazas cuando me rechazas.”) Traducciones de Carlos A. Sáenz

 

 

            El Club Chesterton de Granada recuerda a su fundador

 

 

            En el aniversario de la partida al Cielo de Juan Carlos de Pablos Ramírez, una centena de amigos, en su mayoría vinculados al Club Cherterton de Granada, ha rememorado la figura de su fundador: Juan Carlos de Pablos.

 

Juan Carlos de Pablos, profesor de la Facultad de Políticas y Sociología de la Universidad de Granada, historiador, fundador de clubes de lectura y del Club Chesterton granadino era, además, un tertuliano culto y ameno; de un infatigable carácter razonador al que unía el apoyo de la fe en Dios. Excelente amigo.

 

En este día de conmemoración, sus amigos se allegaron a contarle muchas cosas a la sombra de los cipreses, en donde mezclaron lágrimas y oraciones. Más tarde, acompañados en dulce conversación por Juan Carlos y por Chesterton, peregrinaron a la Iglesia de San Cecilio para ganar el Jubileo de la Misericordia y rezar una misa por el alma del fundador del Club. Finalmente, una comida de hermandad volvió a reunir a todos sus familiares, colegas y conocidos en el cordial rincón de la amistad.

 

 

 

 

 

 

Una noche encantada

CHESTERON, TOLKIEN

Y LA SABIDURÍA DE LOS CUENTOS

Prof.D. Eduardo Segura Fernández

Para los seguidores de nuestro blog, así como también para los visitantes ocasionales, es un placer compartir con todos vosotros la alegría de haber comenzado el ciclo de conferencias anunciado, con la magnífica conferencia del Prof. D. Eduardo Segura.

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El conferenciante es un  intelectual vocacional, que maneja con brillantez y rigor campos afines como la filosofía, la filología, la teología, la educación, la música, la cinematografía, los deportes y esencialmente la VIDA. Es socio de honor de la Sociedad Tolkien Española e ilustre integrante del grupo de investigadores que elaboran la J.R.R. Tolkien Encyclopedia.

Autor de destacados libros sobre J.R.R. Tolkien, G.K. Chesterton, C.S. Lewis y los Inklings, incansable blogger y difusor de grandes ideas, autores y libros, asesor del equipo de guionistas que fraguaron la archi-conocida película El Señor de los anillos y profesor en la Universidad de Granada, Eduardo ha respondido con solicitud a nuestra invitación de participar en el homenaje al fundador del Club Chesterton.

De los mucho – pero sobretodo sobresalientes – libros de los cuales es autor o co-editor, destacamos Tolkien, el mago de las palabras, llegado a su quinta edición y El viaje del anillo, cuya segunda edición estará disponible en Iberoamérica y en formato electrónico.

El público, con edades comprendidas entre 6 y 80 años, no ha cabido en la Sala de Actos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, entre ellos, un gran numero de estudiantes, sin ganar un solo crédito ECTS :). Algunos son seguidores de las “clases magistrales” que el Profesor imparte, a modo de Ágora, mediante videos en youtube.

La calidez del ponente y la profundidad del mensaje han creado un ambiente difícil de describir con otra palabras que no sea ESPÍRITU. Ha sido una experiencia catártica, fruto de la sutil orquestación de preguntas vitales, respuestas de los grandes que nos han precedido, la propia auto-interrogación y el ejemplo de los niños que nos enseña buscar NUESTRO sitio en la narrativa del mundo.

Pocas veces va uno a escuchar una conferencia y vuelve a casa custodiando una epifanía de la belleza en el alma. Desde la conferencia de Eduardo Segura la luz de una estrella ilumina sobre nosotros. Un hombre excepcional ha recibido ayer un homenaje a manos de otro hombre excepcional.

¡Una gracia!¡Muchas gracias!

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Chesterton poeta (3)

Chesterton, poeta (3)

 

La más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros.

(Miguel de Cervantes)

 

 

 

                                               Lepanto

 

            Cuando, nuevamente, las aguas de nuestro antiguo Mediterráneo mecen conflictos entre la Media Luna y Occidente, y  la Cruz es atacada en aquellos lugares en que nació el Cristianismo, me viene a las manos un poema raro, no por la temática, cuanto por el autor y su procedencia. Un autor que alaba y admira la gesta   de España, capitaneada por un príncipe español. Ese autor, que por inglés, es un enamorado de la épica, y dada su  magnanimidad, no excluye las hazañas españolas.

 

Me refiero al poema Lepanto del insigne escritor G.K. Chesterton. Un poema de carácter ético, viril, fuerte y extenso. Una descripción que se hace etopeya, en que los espíritus cristianos ponen sus empeños en fechar la historia con un hito, que acabe con el mundo viejo y esclavista, a más de opresor y tirano. Con la fuerza de los grandes pintores, como los franceses Delacroix y Gericault, Chesterton con una plasticidad inusitada  plasma la batalla lepantina. Glorifica la pericia y arrojo de D. Juan de Austria, al que califica de “el último caballero de Europa” ( The last knight of Europe) Y recuerda al soldado Cervantes.

Y ya el poema  en mis manos me paro a pensar en el ambiente, más o menos, relajado y, más o menos, pervertido del Renacimiento. Ambiente similar, pero, a lo peor, desmejorado actualmente por los añadidos del relativismo ideológico y religioso, que piden paz y perdón no para todo el mundo. Hemos oído el grito ¡Vive la France!, aunque no ha tronado un terrible y apocalíptico ¡Vive la vie!, como acicate para volver a los valores cristianos.

 

Al releer el poema Lepanto (“El Gran mínimo” edición de Miguel Salas Díaz. Ed. El salto de página. 2014) apreciamos como a lo largo del texto, el lector se ve acariciado por el frescor de la hazaña, por una épica sin revueltas, intereses ni perversiones. En esta poesía, vemos a nuestro “Jeromín” que va a la guerra, ve y vence. Y cierra las puertas a la islamización de Europa.             Señero, el último caballero de Europa, se hace instrumento de la  Providencia, para que, también, en el gozoso y glorioso Renacimiento se mantenga enhiesta la Cristiandad en Europa.

 

No obstante, la circunstancia épica, la gesta tiene su razón de ser en la conciencia que un tiempo y sus gentes tuvieron del mal y de los instrumentos del mal. Advertida la Cristiandad, puso la Cruz y la Espada al servicio de Dios. Leámoslo en el poema chestertoniano:

 

And the Pope has cast his arms abroad for agony and loss,

And called the kings of Christendom for swords about the Cross…

( Con los brazos extendidos al extranjero, el Papa/ con gesto agónico y desesperador/ les pide a los reyes de la Cristiandad/ que blandan sus espadas y defiendan la Cruz…)

 

            En un rincón de la nave, Cervantes, pleno de gozo y sangre derramada, vive la más alta hazaña de los siglos, y con devoción reza a la Virgen Capitana, Nuestra Señora del Rosario.

 

                   Chesterton, historiador de la literatura

 

 

El hecho literario, en cuanto acto creativo, supone en muchas ocasiones un considerable esfuerzo de abstracción, para aprehender los contenidos ocultos del lenguaje figurado. La manera de llegar a su comprensión no es otra que la lectura. Pero, aún así, la lectura y su reflexión pueden ser insuficientes por variadas razones, entre las cuales destaco la no coincidencia, habitualmente, del contexto y la situación del autor creador del texto literario y el lector. Po lo cual, éste último deberá recurrir frecuentemente a los diccionarios literarios, a los ensayos críticos y a las historias de la literatura.

Esta nota preliminar viene a colación debido a la reciente lectura de un artículo de G.K. Chesterton que debería incluirse en un  buen manual de historia de la  literatura inglesa. Bien es cierto que en estas páginas chestertonianas encontramos más que el rigor del investigador de la historia de la literatura, el saboreo peculiar y único que proyecta el autor inglés con su atenta y acertada cosmovisión. En el libro de ensayos de Chesterton, titulado “El hombre corriente”(Espuela de plata. Sevilla.2013) en sus páginas 93 a 110, Chesterton nos deja una brillante lección de la literatura  de la era victoriana. El ensayo  se denomina “De Meredith a Rupert Brooke”.

En el corte sincrónico que de la literatura inglesa hace Chesterton, refleja con gran tino y perspicacia aspectos, que nos pueden pasar desapercibidos en una publicación de este jaez, tales como son los temas de la raza, el patriotismo, el nacionalismo, la picaresca, el culto a la niñez, etc.

Arranca el artículo enfrentando el racionalismo del siglo XVIII, que no hizo avanzar la claridad ni la inteligibilidad y lógica de las ciencias y del conocimiento; a la entrada de la fantasía, la imaginación y gusto de la época victoriana. (Me permito objetar, a fin de que no entendamos ad pedem litteram, las exageraciones monocordes que sobre estas etapas se citan.) No puedo por menos, a pesar de sus criterios de subordinación de unos hombres a otros, que dar cuenta de uno de los máximos representantes del racionalismo inglés, Samuel Jhonson, que consideraba que la literatura debía llevar una carga considerable de didáctica, y aunque por sus años (1709-1784) roza el romanticismo, no alcanza a incluir la imaginación febril de los poetas románticos, ni realistas al modo de aventura (Stevenson, Dickens) Jhonson tiene, pues, un sentido clásico de lo que ha de ser la literatura. Es su máxima “is to instruct by pleasind”, ( que traduzco con la máxima de nuestros teóricos renacentistas “deleitar aprovechando”), lo cual supone la escolarización de  la creación literaria, minorando la vibración humana.

A diferencia de los conservadores del siglo XVIII, que carecían de “espíritu de tribu”, el siglo XIX consagra en su pensamiento literario y en el inconsciente colectivo el mito de la raza. Así leemos en el artículo de Chesterton: “El surgimiento de este romance de la raza, o, como dirían algunos, de esta ciencia de la raza, fue una de las revoluciones precisas y decisivas del siglo XIX, y especialmente de la época victoriana”

De modo que afectó, incluso, a un autor como Thomas Carlyle (1795-1881) que de manera imaginativa y vehemente defendió una ética  con, entre otros, el tema de esta “ciencia de la raza”. La ruptura con el cristianismo y la tradición católica, como en el caso de George Eliot o T.H. Huxley, al igual que en buena parte de los literatos europeos – téngase en cuenta los nacionalismos italiano y alemán (1870)-, sustituyeron el cristianismo por teologías puritanas que convirtieron el orgullo nacional rígido y un tanto estrecho en la religión del país, nación o lugar. No nos extraña que se dijera que “el patriotismo es la religión de los ingleses”.  Chesterton, con acierto, sentencia que el orgullo racial “ es menos racional que la religión”.

A T. Carlyle le siguen en la senda de la sobrevaloración de la raza, entre otros autores Froude y Kingley. Este último pretende, imitando las novelas históricas de Walter Scott, alimentar los delirios de grandeza imperial frente al catolicismo papista. A más abundamiento, Mathew Arnold (1822-1888) formula en su libro “On translating Homer”(1861) una filosofía de la cultura nacional inglesa; y George Meredith (1828-1909) aúna la ironía y la comicidad al análisis minucioso de la ortodoxia victoriana, alabando, no obstante, el patriotismo inglés. Ambos autores ponen sus plumas al servicio de un mejor esclarecimiento y entendimiento del mito racial.

Similares inquietudes y motivos perduran en la literatura posterior a Arnold y Meredith, aunque con la llegada de Thomas Hardy (1840-1928) se vuelve la mirada a los males sociales y económicos de la sociedad de su tiempo; también criticó el mundo victoriano, generador de costumbres perniciosa de la época, como narra Hardy en su libro “Jude the Obscure”.

A pesar de lo aquí hemos enunciado, en la literatura inglesa, como en el resto de las literaturas nacionales, perduran a lo largo de todo el siglo XIX los alientos románticos que van de la hipérbole al hastío. Y todo ello enclavado en las tierras y en las tradiciones nacionales de los pueblos. Incluso alguien como Ruskin (1819- 1900) que en su momento criticó al romanticismo, nos dice Chesterton que cae ·en el exceso, lo que en gran parte puede aplicarse a todo ese desarrollo final tan colorido y romántico de la moda victoriana”. Y será Ruskin quien influirá, con su versión del cristianismo medieval, en el nacimiento del movimiento artístico-literario, denominado prerrafaelismo. Movimiento que se “oscureció- dice Chesterton- en posteriores formas de esteticismo que muy bien podríamos llamar paganismo”.

Continuaron el prerrafaelismo, con mayor o menor fidelidad, Dante Gabriel Rossetti y su hermana Cristina, con una mayor implicación estilística William Morris, para llegar al extremismo de “ese paganismo” con la obra de A.C. Swinburne. El prerrafaelismo, movimiento tan efímero como interesante, finaliza con la producción literaria del dandy Oscar Wilde, en el que se encarna el spleen romántico.

Para acabar esta entrada –que ya se alarga en demasía- tengo que reseñar el acierto de G.K.Chesterton, al incluir un tema, que atañe tanto al s. XIX como al XX, que, junto al del mito racial, ha llenado e influenciado buena parte de la literatura en lengua inglesa y, en especial, la escrita en los Estados Unidos.

Me refiero a la literatura de “aventuras” En ella hay una variedad notable de motivos: el viaje iniciático, junto al tema del niño, bien ejemplificados en La isla del tesoro de R.L. Stevenson (1850-1894), que tampoco olvida cantar el valor, la lealtad y la pertenencia al grupo, componentes esenciales de sociedades conformadas concéntricamente.  El concepto patriótico imperialista se agudiza con Rudyard Kipling (1865-1936) Kipling se adentra, también en el tema del adolescente. Personajes –niños y adolescentes- que proyectaron la fantasía y la ilusión en la cosmovisión de sus entornos, “Captains courageous” 1892.

El tema de la aventura se cierra, en la etapa que nos ocupa, con Joseph Conrad (1857-1924), separado ya de la época victoriana, nos introduce en un realismo que se traza desde el flujo de la conciencia de los personajes, que escrutan los ángulos más oscuros del alma humana: “Lord Jim”, “Heart of Darkness”.

         A partir de los últimos autores y textos citados, el siglo XX, amanece como un torrente de guerras y desgracias (La gran guerra, la Revolución bolchevique…) que quedan reflejadas en los poemas finales de Rupert Brooke (1887-1925) que se acercan a la desgracia con una canción en los labios

                  

Chesterton,poeta (2)

El texto que transcribo a continuación y su traducción, pertenecen al libro “El gran mínimo” Antología poética de G.K. Chesterton. Selección, traducción y prólogo de Miguel Salas Díaz:

The old gentleman in the park

Beyond the trees like iron trees,

The painted lamp-post stand.

The old red road runs like the rust

Upon this iron land.

Cars flat as fish and fleet as birds,

Low-bodied and high speeded,

Go on treir belly like the Snake,

and eat the dust as he did.

But down the red dust never more

Her happy horse- hoofs go.

O, what a road of rust indeed!

O, what a Rotten Row!

Caballero anciano en el parque

Más allá de  los árboles, como árboles de hierro / se yerguen las farolas de colores. / La vieja carretera roja cruza / estas tierras metálicas como si fuera óxido.

Veloces como pájaros y chatos como peces, / igual que la Serpiente reptan sobre su panza / los coches y devoran el polvo del camino.

En su tierra rojiza ya nunca estampará / sus alegres pezuñas un caballo, / ¡Es verdaderamente una senda oxidada, / cauce de podredumbre!

Un anciano caballero, sentado en un banco del parque, observa el paso del tiempo. Sus ojos agotados aprecian un mundo en fuga: su mundo.

Cabizbajo anota en su conciencia como el desarrollo ha desfavorecido una vida no mecanicista y más “natural”. El anciano / yo poético hace una descripción que oculta levemente el tópico “Cualquier tiempo pasado fue mejor”. Ese “tempus fugit” que trueca caballos por coches. y ese trueque, simbólicamente, se lleva a término en su versión más lacerante para este caballero corriente, que mira como su “modus vivendi” es desterrado y sustituido por otro más acre y metálico.

El discurrir del tiempo se hace doloroso y pesimista, pues la antonimia férrico/arbóreo del primer verso, se destaca por la preferencia que la “modernidad” tiene por el primer elemento de la dicotomía. Esta negritud del ánimo se enfatiza con la voz del yo poético con el refuerzo de la machacona aliteración de la consonante R  (The old red road runs like the rust – verso 3)

El poeta para redundar aún más en la idea de progreso nocivo,  usa frente a un escaso campo conceptual positivo: árboles, caballo, otro de signo negativo: árboles de hierro, carretera roja, tierras metálicas, óxido, coches.

Del texto asumimos, como es propio de Chesterton, el uso de un nivel de lengua estándar, de un vocabulario común, en cuanto que el autor desea que el tú poético sea capaz de advertir la degradación progresiva de cierto desarrollo, que conduce- en sentido moral, también- a la podredumbre. Véase el último verso, que no es “un verso suelto”.

Chesterton, poeta (1)

Los textos a los que nos referimos -escritos en inglés y español – son de un poema de G. K. Chesterton, llamado “At night” ( “Por la noche”).  Pertenece este título a la antología poética “El gran mínimo”, de poemas de Chesterton. Selección, traducción y prólogo de Miguel Salas Díaz. Ed. El salto de página. 2014.

How many million stars there be,

That only God hat nombered;

But this one only chosen for me

In time before her face was fled.

Shall not one mortal man alive

Hold up his head?

( Por la noche

Cuántos millones de estrellas habrá / que sólo Dios ha contado;/ pero esta fue elegida nada más para mí / antes de que su luz emprendiera el viaje. / ¿ Cómo no ha de sentirse especial / este hombre mortal, pero vivo.

Este es un poema de alabanza. Es como un salmo en el que se expresa el gozo ante la obra de Dios Creador. En clave metafórica (estrellas=almas) y con un alto valor polisémico del verbo contar (hacer, elegir, crear ), Chesterton abre su canto perplejo ante la existencia del alma y su creación.

Así  la exaltación devenida del misterio -misticismo-, supone, para la mente humana, una gran complejidad para comprender que cada alma ha sido creada para cada hombre, desde el principio del principio: In principium erat Deus.

Atisbada por la razón y aprehendida por la fe, el sujeto poético entra en el gozo del hombre, hijo de Dios, y elegido para la gloria. De esta manera se deshace el aparente sinsentido de la antinomia ” este hombre mortal, pero vivo. ¿En qué sentido? De un modo especial: eternamente.