Más punta a ‘Ciencia y religión’, del rebelde Chesterton

El texto que publicábamos entero el otro día era tan rico que un primer análisis ya ocupaba el espacio de una entrada. Nos queda la parte más interesante, en mi opinión, en la que GK critica el limitado alcance que la ciencia puede llegar a tener en el conjunto de creencias de una persona, por lo que enuncia un principio general: Un hombre puede ser cristiano hasta el fin del mundo por la simple razón que un hombre podría haber sido ateo desde el principio del mundo.

Han existido ateos –de manera reducida, ciertamente- en todas las sociedades, mayoritariamente religiosas. Lo que a GK le llama profundamente la atención es que mucha gente de hoy se dedique a proclamar la no-existencia de Dios basándose precisamente en el conocimiento científico, que está ligado a la materia.

Para empezar, Chesterton se reconoce claramente materialista, si por tal se entiende que vivimos en la materia, que somos materia: El materialismo de las cosas está claramente en ellas, no se requiere nada de ciencia para encontrarlo. La ciencia investiga para conocer mejor los procesos, pero Chesterton se asombra de la capacidad de algunos ‘científicos’ para traspasar su ámbito propio: Un hombre que ha vivido y amado muere y los gusanos lo devoran. Eso es materialismo, si gustan. Eso es ateísmo, si gustan. Si la humanidad ha tenido fe a pesar de eso, puede creer a pesar de cualquier cosa. Pero por qué los hombres pierden aun más la esperanza al conocer los nombres de los gusanos que los devoran o los nombres de las partes que se comen… es difícil descubrirlo para una mente reflexiva.

Y plantea algunas preguntas, con su fina ironía y buen humor habitual: ¿Qué quieren decir las personas cuando dicen que la ciencia ha alterado su perspectiva del pecado? ¿Qué tipo de punto de vista del pecado podían haber tenido antes de que la ciencia lo alterara? ¿Acaso pensaban que era algo para comer? Cuando la gente dice que la ciencia ha sacudido su fe en la inmortalidad, ¿qué quieren decir? ¿Pensaban que la inmortalidad era un gas? Por supuesto que la verdad es que la ciencia no ha introducido principio nuevo alguno al asunto.

Chesterton es consciente del cambio de planteamiento vital de muchas personas y que ese cambio se achaca a la ciencia, pero sabe que en realidad está en otro lugar. Hay que buscar por otros derroteros, menos relacionados con las ‘demostraciones científicas’ y más con los ‘postulados’ del mundo moderno, que henchidos de optimismo, conducen al más triste pesimismo, como él experimentó personalmente. Los argumentos se desarrollan en Ortodoxia, Herejes, El hombre eterno... Con un poco de tiempo, iremos montándolos en el Chestertonblog.

Hoy sí terminamos con unas palabras de GK y su agudo sentido crítico: para la persona que conserva la sensatez –el sentido común- las cosas están claras y la ciencia no crea ningún problema, la cosa es más bien al revés. Y ojo a estas palabras, porque con ellas el rebelde Chesterton abandera a quienes no queremos reducirnos a un montón de polvo: Mi objeción principal a estos revolucionarios semi-científicos es que no son revolucionarios en absoluto. Son el partido de la obviedad. No sacuden a la religión: parece que la religión los sacude a ellos. Sólo pueden responder la gran paradoja repitiendo una perogrullada.

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Una respuesta a “Más punta a ‘Ciencia y religión’, del rebelde Chesterton

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