Chesterton: el valor de pensar por uno mismo

Tengo el honor de escribir para el Chestertonblog comentando el ensayo publicado ayer: El error de la imparcialidad.

Hoy en día se nos pide aproximarnos a ideas y sucesos, entre otras cosas, ‘sin prejuicios’: completamente ‘imparciales’, pero esta demanda ignora la realidad del ser humano, quien en cualquier momento existe en conjunto con su pasado, experiencia y conocimiento. No somos una hoja en blanco; es imposible hacer juicios desde un vacío. Ésta es la idea que Chesterton critica y él mismo observa que la consecuencia lógica de la obsesión con la imparcialidad resulta en tener como jueces a personas sin relación alguna con nuestro mundo. Sin duda aquellos amantes de la ‘imparcialidad’ preferirían tener esquimales juzgando sus asuntos, lo cual, si no imposible, es impráctico.

Fotografía procedente de http://www.dreamstime.com

Mas al atacar esa ‘imparcialidad’, lo que Chesterton está haciendo es lo que hizo una y otra vez durante su vida: defender el pensamiento y la razón. Formarse una opinión temporal, una opinión de tipo etéreo y abstracto, al conocer los detalles de un caso es muestra de que la persona piensa y se involucra. Como él dice: Lo que la gente llama imparcialidad puede ser simplemente indiferencia y lo que la gente llama parcialidad puede ser simplemente actividad mental. Y como escribió en The Speaker (15.12.1900): Imparcialidad es un nombre arrogante para la indiferencia, que es un nombre elegante para la ignorancia.

Para entender esta defensa es importante ver el elemento aristotélico en Chesterton. Para él, las cosas tienden a un fin y el fin, el objeto, de la razón, el telos del pensamiento, es llegar a una conclusión. Por esto considera absurdo el rechazar a una persona que piensa, que razona, sólo porque se haya esforzado por alcanzar el objeto de su razonamiento. Como él mismo aclara, decimos que el jurado no es un jurado porque ha llegado a un veredicto. Decimos que el juez no es un juez porque juzga.

De este modo, Chesterton critica la mentalidad que valora la imparcialidad como indecisión, como un rechazo a las conclusiones, y dice: En discusiones modernas sobre religión y filosofía existe la suposición absurda de que un hombre es de alguna manera justo y bien preparado porque no ha llegado a alguna conclusión, y que un hombre es de algún modo retirado de la lista de jueces justos porque ha llegado a una conclusión.

Sin restarle nada a Chesterton, me animo a decir que en nuestros días se rechazan las conclusiones porque una vez que se llega a una conclusión se rechazan todas las demás y esto ‘es injusto’ para esas conclusiones.

La persona que piensa anda a través de un campo, o mejor dicho un bosque oscuro, y puede terminar en cualquier lado. Newman y Huxley son ejemplos dados por Chesterton. Pero mientras uno siga pensando, se puede cambiar el rumbo. Dice Chesterton, hablando de un juicio, que el hombre que se tomó la molestia de hacer deducciones a partir de los informes policíacos, sería probablemente el hombre que se tomaría la molestia de deducir más y diferentes cosas de la evidencia. El hombre que tuvo el buen juicio de formarse una opinión sería el hombre que tendría el buen juicio de alterarla. Es decir, si alguien se ha atrevido a andar en alguna dirección, puede desandar lo andado y llegar a otro lado (lo que me recuerda a su invitación a no pensar como máquinas).

El propósito del pensamiento es llegar a algún lado y aunque es posible llegar a diferentes conclusiones, el ser humano tiene la libertad de elegir su rumbo. Pero es necesario que primero uno se anime a caminar.

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8 Respuestas a “Chesterton: el valor de pensar por uno mismo

  1. Me gustaría dar la enhorabuena al autor de este post, que se estrena en el Chestertonblog con una entrada estupenda. Ojalá llegue un día en que tengamos colaboradores de todas partes del mundo. Muchas gracias por tu colaboración.

  2. Este texto me sugiere muchos análisis, referidos al mundo moderno. uno de ellos tiene que ver con el relativismo intelectual: se refiere a esas palabras que nombra el autor: “se rechazan las conclusiones porque una vez que se llega a una conclusión se rechazan todas las demás y esto ‘es injusto’ para esas conclusiones”… No sé sería injusto hacia esas conclusiones alternativas, o quizá hacia las personas que las sostienen. Lo que me parece incuestionable es que hemos dejado de valorar la verdad, en pro de otras circunstancias o cualidades que nos parecen más relevantes, como precisamente no ofender a otras personas o sus ideas. Lo cual es paradójico, porque al fin y al cabo, lo que estamos tratando de dilucidad -y más en un juicio, y más aún en el juicio de nuestra vida, la nuestra propia- es la verdad de los hechos. Creo que es una paradoja de los tiempos modernos: incluso quienes no quieren ser escépticos, acaban siéndolo, por respetos humanos.
    Adelante con tu trabajo, gracias por compartirlo. Socabit.

    • Estoy de acuerdo, frecuentemente se ‘disfraza’ o ‘maquilla’ la verdad para no ofender a alguien, y cabe pensar si ese disfraz no causa más problemas. Gracias por tu comentario.

  3. Te agradezco tu entrada. Es precisa y trae al pensamiento lo extraño que es a los hábitos actuales el razonar, porque se puede llegar a alguna meta bien definida y verdadera. Y eso no se acepta fácilmente.

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  5. Pingback: Chesterton anticipó la ‘dictadura del relativismo’ | Chestertonblog

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