Chesterton: así somos, vistos desde otro tiempo: la obsesión por el cambio

El punto central de El regreso de Don Quijote tiene lugar cuando el bibliotecario Herne ha decidido no cambiarse de ropa tras la representación teatral, y continuar vistiendo su atuendo medieval, como explicábamos el otro día. Se ha metido tanto en el personaje, que ve nuestro mundo desde otra perspectiva. En los párrafos que incluyo hoy se expresan una realidad importante sobre nuestra sociedad, que comento al final del texto de Chesterton:

-Pero oiga -increpó Archer- ¿es que no va a cambiarse ‘de una vez’?
Quizá fue esa frase, repetida por sexta vez, la que acabó de volver loco al bibliotecario de Seawood. Herne se giró en redondo para mirarle con fijeza y dio un grito que retumbó por el jardín.
-¡No! ¡No voy a cambiarme! ¡No volveré a cambiarme jamás!
Y echándole una mirada salvaje prosiguió:
-Eso es lo que ustedes aman, el cambio. Por eso viven para el cambio. Lo que es yo, no volveré a cambiarme. Es por esa locura suya del cambio, lo único que les importa, por lo que han fracasado. Ya tuvieron su oportunidad, cuando la sociedad era sencilla, juiciosa, apegada al terruño que les había dado el ser… Pero la perdieron; y si alguna vez volvieran a recuperarla les faltaría el suficiente sentido común para aprovecharla. De manera que no volveré jamás a cambiarme.
-No tengo la menor idea de lo que haya querido decir -observó Archer con el aire de quien ha intentado hablar con una animal irracional, o por lo menos con un niño de pecho (El regreso de Don Quijote, Cátedra, p.339).

Chesterton critica nuestra  obsesión por el cambio

Chesterton critica nuestra
obsesión por el cambio. Foto: luismiguelmanene.com

Un siglo después de estos párrafos, un profesor francés (Roger Pol Droit, en Occidente explicado a todo el mundo, Paidós, 2010), al enumerar los rasgos que constituyen la sociedad occidental, entiende que uno de los tres elementos más importantes de nuestro mundo actual es la obsesión por lo nuevo, es decir, por el cambio: lo vemos fomentado por los gobiernos, a través políticas públicas orientadas a la innovación y desarrollo para competir en el entorno internacional. La razón es evidente: la empresa necesita la innovación para adelantar a la competencia, en esta carrera sin fin. Y la consecuencia la vemos todos los días en los bienes de consumo, que cambian continuamente: ya no es sólo el mundo de la moda en el vestido el que se renueva sin cesar, sino la tecnología, los alimentos, los electrodomésticos, el mobiliario…
En el mundo intelectual sucede lo mismo: no se busca lo verdadero o lo bueno, sino lo original, lo que dice ‘algo nuevo’, porque en seguida nos hemos cansado de lo de ayer, esa novedad que era la última maravilla.
Un sociólogo de fama internacional, Richard Sennett –La cultura del nuevo capitalismo, Anagrama, 2006-, plantea cómo las empresas -aunque funcionen bien- han de dar señales de cambio continuo para mantener contentos a sus accionistas. Y lo peor de todo es que la Administración pública se ha contagiado de este mismo ‘espíritu’- y continuamente se realizan reorganizaciones, que tienen como principal finalidad latente no tanto mejorar las cosas, sino dar señales al resto de la sociedad de que ‘nos estamos adaptando a los tiempos’. El mejor ejemplo es el ‘Plan Bolonia’, que afecta a toda la Universidad europea.
Todo esto recuerda las palabras del clásico Lampedusa: ‘Cambiarlo todo para que todo siga igual’: buscando lo nuevo, no buscamos lo verdadero, y por tanto, volvemos al punto de partida, sin posibilidad de salir del círculo vicioso en que nos ha colocado la Modernidad.
Mañana continuaremos con otra crítica de Chesterton-Herne al mundo de hoy.

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6 Respuestas a “Chesterton: así somos, vistos desde otro tiempo: la obsesión por el cambio

  1. Me gusta mucho esta entrada. La imagen -el cartel de haber llegado a ‘cambio’- es curiosa, por lo contradictoria: recuerda la entrada del otro día, cuando hablábamos del método de GK (http://wp.me/p3QO9M-nD): ¿Acaso el cambio ha llegado para quedarse?

  2. Pingback: Chesterton: así somos vistos desde otro tiempo: eufemismo y veracidad | Chestertonblog

  3. La otra imagen posible es la de la rueda, que también ha aparecido en otra entrada, comentando el mundo que gira sin parar: http://wp.me/p3QO9M-nD.
    Es un ejercicio divertido el buscar imágenes que ilustran los textos del blog, me niego a poner siempre fotos de Chesterton!

  4. Pingback: Chesterton: valor y honor contemplados desde otra época | Chestertonblog

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