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Vídeo

Vídeo de Chesterton en Massachusetts

Una chestertoniana nos envía un vídeo de youtube que agradecemos sobremanera, porque es un verdadero tesoro. Ojalá muchos seguidores del Chestertonblog puedan y quieran enviar materiales de éste u otro estilo, que se agradecen de verdad.

Es un vídeo muy corto, perteneciente a un reportaje: recoge el encuentro que GK mantuvo con estudiantes del Worcester College de Massachusetts –lo señalo aquí porque la presentación es un tanto confusa- y es presentado ante ellos como un cruzado. Tanto la imagen como el sonido son inicialmente muy deficientes, pero parece que el vídeo está ‘reparado’, de modo que hacia el final se amplían imagen y sonido, y puede verse bien y oírse su voz. Es un simpático testimonio –no hace falta ver para creer en GK- que hará disfrutar a sus seguidores.

Chesterton visitó América en dos ocasiones. La primera, en 1921, dio origen a su libro Lo que vi en América (1922). El segundo viaje comenzó por Canadá en otoño de 1930 y continuó por varias ciudades de la costa oeste de los EEUU, antes de regresar a Inglaterra en enero de 1931.

Este vídeo corresponde a ese segundo viaje, y gracias a los datos que da Joseph Pearce en su biografía (Sabiduría e inocencia, Encuentro, 1998) puede reconstruirse bien su contexto inmediato. Chesterton fue recibido en el Holly Cross College of Worcester –una Universidad de los jesuitas cerca de Boston- el 2 de diciembre de 1930. Chesterton recibió el homenaje de los estudiantes como un gran hombre de letras, e incluso prepararon una publicación para la ocasión y varios discursos. Dice Pearce (p.493): “Los propios alumnos le demostraron su hospitalidad con una ‘Salutación de los cruzados de la Santa Cruz al cruzado GKC’, en las lenguas de sus antepasados, llevada a cabo por varios estudiantes cuyos ancestros procedían de los cuatro rincones del mundo, en una muestra cosmopolita y representativa de los distintos idiomas: saludaron a Chesterton en alemán, árabe, armenio, chino, español, francés, gaélico, griego, húngaro, italiano, lituano, polaco, portugués y siríaco. El tributo más prestigioso, no obstante, fue el que le ofreció Paul Claudel, poeta, dramaturgo y ensayista, que a la sazón era embajador de Francia en Washington”.

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Chesterton y Shrek, en ‘Felices para siempre’

La familiaridad con GK agudiza la sensibilidad en su misma dirección: ése es nuestro objetivo: aprender a mirar con sus ojos. El otro día vimos en casa Shrek 4: Felices para siempre, un poco por cariño al personaje, un poco complacer a los miembros más jóvenes de la familia. Desde luego, supera con creces la 3ª de la serie, la única floja. Los guionistas se estrujan las neuronas y vuelven a hacer una peli digna del Shrek más genuino: en medio del caos familiar, Shrek echa de menos cuando era un auténtico ogro que ejercía de ogro. Casado y con tres hijos, las cosas ‘ya no están en su sitio’, y firma con Rumpelstinkin un contrato peculiar: volver a la ciénaga por un día, a cambio de…

Shrek, su familia y sus amigos. Teocio.es

Shrek, su familia y sus amigos. Teocio.es

¿Qué tiene que ver Shrek con Chesterton? Felices para siempre es otra expresión de la añoranza del hogar. Refleja muy bien la búsqueda del propio sitio que realizamos en este mundo, aunque para eso haya que dar la vuelta al mundo:

Estaba regresando a casa. La Granja White estaba detrás de cada bosque y detrás de cada barrera montañosa. La buscaba tal y como los demás buscamos el país de las hadas, tras cada curva del camino. Sólo hubo una dirección en la que nunca la buscó, y ésa era precisamente, a tan sólo un kilómetro a sus espaldas, donde se alzaba la Granja White, reluciente con su paja y sus paredes encaladas bajo el racheado azul de la mañana (Añoranza del hogar estando en casa, Los países de colores, p.251).

Ésa es una de las ideas centrales de GK, y es relativamente frecuente en el cine de hoy, porque es realmente uno los problemas más ligados a nuestro modo de ser y nuestro modo de estar en la vida moderna, a nuestra identidad, que nos obliga a estar siempre en camino, a ser peregrinos de nosotros mismos.