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Recorriendo la red se encuentran tesoros

Internet es el paraíso para los chestertonianos, antes o después, acabas por toparte con un texto que merece la pena leerlo de cabo a rabo. Ésta es una entrada del blog de Enrique García-Máiquez, poeta y gran admirador de GK. Si de alguien pudiera decirse que es discípulo de GK, podría aplicarse a él: escribe con soltura, gracia y agudeza, y sobre todo, siempre manda la sanity, la cordura, y la alegría de vivir en todo lo que dice. Vale la pena seguirlo.

La entrada comenta un prólogo a un libro de GK, pero habla sobre todo de las diversas etapas de la vida de nuestro protagonista, a partir de un inexacto comentario del prologista sobre Frances Blog. Si no fuera porque habla de él mismo, pienso que a GK le habría encantado esta historia.

Es también una entrada paradigmática de blog, y de cómo hacer que un tema suscite comentarios interesantes, hasta de personas muy conocidas en el ámbito de la cultura. Enhorabuena.

Bueno, os dejo con García-Máiquez.

El origen de El hombre eterno, de Chesterton

Es evidente que los libros tienen un autor individual, pero también es cierto que son resultado de un proceso social, o incluso de una época. El hombre eterno surgió como respuesta al ‘Bosquejo de la historia’ que escribió HG Wells, prolífico autor novelístico y de ciencia ficción, amigo personal de GK y frecuente polemista con él. El libro está publicado en España con el nombre de Breve historia del mundo (ed. Península) y es realmente ameno e interesante, en su tono divulgador y científico. Pero a GK le llamaron la atención dos cosas: la primera es que la evolución fuera el motor del desarrollo de la vida animal y humana -es decir, por sí sola, sin más, simplemente como algo que se desarrolla muuuuuy lentamente en el tiempo-, y que el ser humano formase sin más parte de este proceso, sólo que de manera más avanzada. La segunda cuestión es que el cristianismo fuera considerado como una religión más en medio del conjunto de actividades de los hombres.

Pues bien, tan sólo para comentar estas dos cuestiones, GK escribió un libro. Como si fuera poco, como si necesitara mucho más para lanzarse a escribir. Eso sí, el resultado es una de sus mejores obras.

Chesterton y los colores

Hay un relato de G.K. que se llama Los países de colores, publicado póstumamente, y bellamente editado en España por Valdemar (donde además se puede ver en pdf un relato ilustrado), y que contiene, además de varios relatos y muchas poesías, una multitud de dibujos del propio GK. Para sus amigos, este libro es una joyita, pues nos permite introducirnos en el mundo desconocido de aquella faceta, la pintura, que inicialmente le atrajo y de la que nunca podría desembarazarse del todo: basta pensar en los inicios de El hombre que fue jueves, donde el color rojo lo impregna todo, desde el atardecer hasta el nombre del barrio donde se desarrolla la escena, Saffron Park.

Los colores simbolizan para G.K. la realidad, los utiliza para expresar la capacidad creativa de los seres humanos, tal como dice en Ortodoxia (“Dios no nos ha dado los colores en el lienzo, sino en la paleta”, cap.7). Y somos los seres humanos los que los utilizamos para construir nuestro mundo, colectiva e individualmente.

A G.K. le gustaban los colores y por eso hemos querido que el fondo de la foto de portada de este blog dedicado a él esté lleno de colores, sobre todo de colores cálidos, que parecían ser sus preferidos. Aunque él había descubierto muchas cosas sobre ellos: “En cuanto al rojo, ya había descubierto su secreto. Si quieres aprovecharlo al máximo has de utilizar muy poco” (Los países de colores).

El nombre del Chestertonblog

GK estaba casado con Frances Blog, que era escritora ocasional y algún día publicaremos algo suyo, aparecido en la revista GK Weekly.

Pues bien, acabo de darme cuenta de la casualidad de abrir un blog sobre alguien que está casado con una Blog. De hecho, el nombre que hemos dado al blog -chestertonblog- hace precisamente la combinación que hubieran tenido en España los hijos que nunca tuvieron GK y Frances.

Sin embargo, los que queremos a Chesterton somos de alguna manera  hijos suyos, de los dos, puesto que Frances era una fuente de inspiración para GK. No en el sentido de musa, sino en el de formar parte del milagro de la vida cotidiana, ése que hacía a GK que se llenara de admiración y alegría a cada momento.

GK y Frances Blog

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Las dimensiones de un gigante bueno

Chesterton es un gigante de nuestro tiempo. Desde luego, físicamente lo fue, porque medía 1,93 y pesaba 130 kilos. Es muy conocida la anécdota que le sucedió en EEUU, cuando cedió su asiento en un autobús, y en el espacio que ocupaba se sentaron tres señoras.

Sobre todo fue un gigante por su capacidad de pensar y argumentar, de crear y de observar; de hablar y de escuchar, de escribir y desarrollar sus ideas: su obra queda ante nuestros ojos como las pisadas de un gigante en la tierra, que uno contempla con asombro y se admira de que pueda existir semejante criatura. A su lado, siempre seremos como niños pequeños, con los que tanto disfrutaba. Por todo eso, esta foto es, sin duda, una de mis favoritas

Las dimensiones de un gigante bueno