Archivo mensual: agosto 2014

Por qué ‘Ortodoxia’ de Chesterton ayuda a salir de los errores heréticos actuales

Francis Bacon (1561-1626) es uno de los primeros exponentes de la mentalidad 'moderna'. Imagen: Wikipedia.

Francis Bacon (1561-1626) es uno de los primeros exponentes de la mentalidad ‘moderna’. Imagen: Wikipedia.

Hemos esbozado en diversas entradas la situación de crisis espiritual por la que atravesó el joven Chesterton así como el ambiente intelectual y artístico de principios de siglo XX que tanto influyó en él. Para salir del túnel al que las ideas dominantes le habían conducido tuvo que abrir camino por su cuenta buscando una salida al escepticismo y al pesimismo. La crónica de ese esfuerzo solitario para evitar el error herético de sospechar de la verdad y de olvidar el bien fue registrada en el libro de Ortodoxia que Chesterton publicó en 1908. Dedicamos esta entrada a mostrar cómo nuestra época, que aparentemente tiene otra sensibilidad y otro modo de razonar, no es tan diferente a la suya, y que, por eso, Ortodoxia continúa siendo actual.
En la vida personal de Chesterton se verificó a la letra la intuición que Dostoievski puso en boca del protagonista de El idiota: “la belleza salvará al mundo”.[1] En sus años de pesadilla, GK no perdió la afición por una literatura que hacía presente la belleza de la vida cotidiana y de la condición humana. En la Autobiografía menciona explícitamente a los autores Walt Whitman, Robert Browning y Robert Louis Stevenson. A este elenco probablemente habría que añadir Charles Dickens. En este sentido, también resultó determinante su encuentro con Frances Blogg, su futura esposa, sucedido en 1896. La belleza literaria y la belleza del amor contribuyeron a dejar de dirigir su mirada hacia el interior del pensamiento y abrirse a la realidad del exterior con auténtica admiración.

En Ortodoxia Chesterton trató de dar razón de este nuevo modo de ver el mundo. Lo más increíble, lo que él jamás podía haber imaginado, es que esa teoría elaborada a tientas ya existía y era la explicación que daba la fe cristiana. Si podía considerarla verdadera, el motivo no era otro que el que adujo en las páginas de la Autobiografía: “Mi sensación general era de que la vieja teoría teológica parecía, bien que mal, encajar en la experiencia, mientras que las nuevas y negativas teorías no encajaban en nada y menos aún entre sí mismas”.[2] En su mirada las ideas cristianas se ajustaban mejor a la realidad que las teorías modernas.
Inicialmente Chesterton no se planteó saber si lo suyo era la fe cristiana. Él quería otra cosa: necesitaba salir de la crisis espiritual en la que se encontraba. En las primeras páginas de Ortodoxia describió el problema al que se enfrentó: cómo se podía considerar el mundo de tal suerte que podamos fundir la idea del asombro con la idea del bienestar,[3] es decir, de qué modo sería posible fomentar una admiración ante la realidad sintiendo al mismo tiempo la tranquilidad y el honor de encontrarse en el propio hogar.
Este problema incidía directamente en el corazón de la modernidad. Uno de los primeros indicios de la mentalidad moderna se reflejó en la afirmación de Francis Bacon, en el siglo XVII, de que “el conocimiento es poder”.[4] Esta idea desplazó radicalmente el paradigma del saber.
En la época clásica griega no faltaron tampoco este tipo de planteamientos. Era el caso, por ejemplo, de los sofistas. Sin embargo, una serie de filósofos señalaron que el conocimiento podía ser considerado valioso en sí mismo, con independencia de los resultados y, por tanto, no sometido al interés propio. En concreto, Aristóteles escribió que “los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración”.[5] El asombro ante la realidad constituía el arranque del conocimiento genuino, el cual era alimentado por una sincera actitud de contemplación.

El planteamiento moderno fomentó una actitud diferente y desarrolló una lógica distinta. El conocimiento debía proporcionar, sobre todo, capacidad de actuación. Su eje de coordenadas vendría marcado por los conceptos de control y predicción, y su finalidad sería eminentemente pragmática y utilitaria.
Con Bacon, el afán de dominio de la realidad se coloca por encima del asombro ante ella. A partir de entonces, se prima la elaboración de modelos teóricos que pueda servir para comprender la realidad y, sobre todo, para transformarla. En la medida en que el modelo fuera más preciso y abarcante, se podría asegurar mayor eficacia en su aplicación a la realidad. Pero así era difícil armonizar lo que Chesterton anhelaba: si se quería asegurar el bienestar en el mundo: necesariamente antes había que cambiarlo para que se ajustara al modelo ideal que se hubiera proyectado.
El curso de los acontecimientos en el siglo XX fue agotando la pujanza de la mentalidad moderna. La confianza en la razón estaba alcanzando su máximo apogeo en la época del joven Chesterton: cada vez más el hombre podía disponer de la vida social y política para adecuarla a un modelo teórico. Aunque los regímenes totalitarios del siglo XX tuvieron suertes distintas, la debacle intelectual se produjo tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Además de tratarse de un conflicto marcado por nítidas diferencias ideológicas, el poder de la tecnología alcanzó una capacidad destructiva desconocida hasta entonces. El proyecto moderno quedó muy herido tras la Guerra, y prácticamente fue rematado con la caída del Muro de Berlín en 1989. El desplome de los regímenes comunistas hizo patente que no se podía obligar a la realidad a adecuarse a una idea fija.

Ruinas de Dresde (1945). Las dos guerras mundiales fueron consecuencia directa de los planteamientos 'modernos'. Imagen: heroeenunmundodetitanes.

Ruinas de Dresde (1945). Las dos guerras mundiales fueron consecuencia directa de los planteamientos ‘modernos’. Imagen: Héroe en un mundo de titanes.

Al agotamiento de la mentalidad moderna le ha seguido un nuevo modo de pensar. Si la razón moderna buscaba ‘construir’ modelos sistemáticos para dominar la realidad, la razón posmoderna aspira a ‘deconstruir’ las propuestas y los discursos que se le ofrecen. Viene a ser como un desengaño, o un estar de vuelta por parte de la razón. Se parte de que la realidad no está dotada de ningún sentido y que carece de unidad. De ahí que el uso más noble de la razón ahora no sea otro que el de intentar explicar las cosas como producto de un proceso histórico, o de una acumulación de influencias recibidas o de una serie de juegos de palabras. En el fondo, se presenta a la realidad como un mosaico de fragmentos dispersos. En este nuevo panorama intelectual, el escepticismo se encuentra como incrustado en el mismo ADN de la razón posmoderna. El pesimismo resultante es especialmente insidioso.

Cuando Chesterton se decidió a buscar un nuevo camino intelectual para salir de la crisis pesimista en que había caído, las ideas modernas se encontraban en plena vigencia. Él observó que los intelectuales contemporáneos dirigían sus ojos fundamentalmente hacia el pensamiento, y apenas hacia la realidad misma. Este aspecto también se encuentra en el corazón del planteamiento posmoderno, si bien se orienta a un fin distinto. En efecto, la razón posmoderna continúa mirándose a sí misma en un juego interminable de descomposición de ideas.
Esta similitud en la raíz de las mentalidades moderna y posmoderna potencia aún más la actualidad de un libro como Ortodoxia. Su autor nos narra el recorrido que siguió para revitalizar intelectualmente la capacidad de asombro ante la realidad de la que nosotros también formamos parte, sin renunciar a razonar con profundidad. Para alguien que ha respirado un aire cargado de escepticismo, este camino puede resultar muy saludable para gozar una alegría que esté dotada de sentido.

La primera etapa de este recorrido consistió en identificar la causa que provocaba ese modo de pensar que condujo a Chesterton a un estado pesimista tan lamentable. Cayó en la cuenta de que el pensamiento moderno, en su afán de racionalizar todo, se había dejado fuera precisamente aquello que permitía dar sentido a la realidad: la apertura al misterio. Esta intuición le hizo reflexionar sobre la experiencia vivida a través de los cuentos de hadas. Hubo dos puntos básicos que aprendió de ellos: el agradecimiento ante un mundo que aparecía maravilloso porque podía no haber sido, y la aventura de una libertad que se compromete personalmente para buscar y preservar la alegría. En los dos capítulos siguientes nos centraremos en estos descubrimientos.
La visión que rememoró de aquellas narraciones escuchadas a su niñera no encajaba con las explicaciones modernas. Para su sorpresa, quien mejor se ajustaba a estas intuiciones rudimentarias fue la doctrina cristiana. Chesterton describe este hallazgo como quien encuentra una llave que le permite abrir las puertas que hasta ese momento se resistían a no dejarle salir. Los capítulos 4 y 5 de Ortodoxia describen y contextualizan este proceso.

[1] Fiódor Dostoievski, El idiota, Biblioteca Homo Legens, Madrid 2006, p.621.
[2] Autobiografía, Acantilado, p.201.
[3] Ortodoxia, Altafulla, pp.5-6.
[4] Francis Bacon, Novum Organum o Indicaciones relativas a la interpretación de la naturaleza, 1620.
[5] Aristóteles, Metafísica, 982b.

Causas el fracaso del primer ‘Catholic Land Movement’

Tras haber trabajado -aunque no hemos podido presentar de manera unificada- una versión propia de Esbozo de sensatez -‘The outline of sanity’- , en la que Chesterton critica por igual a capitalismo y socialismo, uno está especialmente sensible con todo lo que tiene que ver con el distributismo, el sistema de Chesterton, Belloc y sus compañeros de la Liga distributista pretendían. El movimiento se puso en marcha, pero la Segunda Guerra mundial, como una tormenta que estropea la planta recién nacida, vino a acabar con el proyecto.
Hoy, cuando la crisis económica de 2008 pone de manifiesto la profunda desigualdad del capitalismo y todos los sinsentidos asociados a la mera acumulación o el consumo, mucha gente vuelve a mirar al campo.
La entrada que sigue a continuación cuenta las dificultades del movimiento distributista en Inglaterra, los malentendidos e incluso la difamación y la desunión. Sin embargo, puede servir como experiencia, y alentar a comenzar de nuevo, o al menos a repensar de manera alternativa nuestra existencia. Muy recomendable.

El sosiego acantilado

“A pesar de un programa económico bien pensado, el respaldo moral de las jerarquías católicas de Inglaterra, Gales y Escocia y el apoyo intelectual de una multitud de escritores y activistas, el Catholic Land Movement -y todo el proyecto distributista- fracasaron con el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Las razones de este fracaso son múltiples.

En primer lugar, el Movimiento terminó repentinamente por problemas financieros. Aunque las jerarquías católicas apoyaban la iniciativa alegremente en el plano moral, no estaban preparadas para respaldarla en su aspecto práctico. Fue un penoso malentendido de la auténtica situación de la sociedad de aquel momento. Ocurrió que cuando los primeros mineros desempleados habían sido suficientemente adiestrados para empezar a trabajar en granjas, no había tierra disponible en la que asentarlos. Una petición muy modesta fue hecha por el CLM a los obispos: hagan el favor de permitir que se forme un grupo al año…

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Blogs con textos y citas de Chesterton en versión original

Para que aquellos que visitan el blog pero no siempre se entretienen en recorrerlo puede que bien traerles algunas de las secciones del mismo, como la dedicada a otros blogs sobre Chesterton. Ayer presentábamos a nuestros colegas de la Albany Chesterton Society (Nueva York) y hoy traemos otros tres blogs que ofrecen siempre textos y citas de GK, aunque sin comentar, como hacemos nosotros.

Portada Hebdomadal Chesterton

The Hebdomadal Chesterton recomienda -como su propio nombre indica- tomar una saludable dosis de GK cada una vez a la semana y lleva muchos años funcionando, ofreciendo textos relativamente breves -de uno o dos párrafos, que los hace muy legibles- y de primera categoría. Aunque en alguna ocasión hemos estado tentados de imitarlos, en el Chestertonblog hemos decidido mantenernos fieles a nuestro propósito inicial: enseñar a pensar como Chesterton, explicándolo y tratando de hacer que sea asequible para todo el mundo.

Otro blog que recoge textos de Chesterton es Wit & Wisdom: GK Chesterton Quote.com. Además de ofrecer fragmentos suyos diariamente, también enlaza con otras páginas de Paul Nowak, su autor, como Eternal Revolution, que invita al pensamiento y la acción, basado en la idea de GK de que las revoluciones son siempre una vuelta a algo que ya existió.

También ofrece citas casi diarias el blog GKC Daily. Este blog -igual que casi todos- también está presente en Facebook.

Estos blogs aportan referencias de Chesterton poco conocidas en España, pues muchas de ellas nunca han llegado a ser traducidas, incluyendo los tres o cuatro volúmenes de sus obras completas en los que Ignatius Press recoge los artículos semanales del Illustrated London News nunca recopilados. Es obligado traer una de estas citas, en este caso del GKC Daily:

Uno de los más extraños y profundos estados de ánimo humanos es aquel –tal vez en un jardín por la noche, o ante la profundidad de los ondulantes prados- en el que de repente nos da la sensación de que cada flor y cada hoja dicen algo estupendo e importante, y que es un prodigio de la imbecilidad no haber escuchado o entendido antes (Robert Browning).

Quedan aún pendientes otros muchos blogs y webs, que ya iremos mostrando.

Nuestros colegas de ‘The Albany Chesterton Society’

Acaban de contactar con el Chestertonblog nuestros colegas de The Albany Chesterton Society, que -como indica su nombre- se encuentran en el norte del Estado de Nueva York, en Estados Unidos. Tienen un blog muy simpático, en el que recogen sus actividades y lecturas y, de cuando en cuando, algunas entradas con más contenido (además de los enlaces, como es lógico).

Albany Chesterton Society Foto del grupo 1212

Nuestros amigos de la ‘Albany Chesterton Society’

Además, nos han dedicado una estupenda entrada de su blog. Lo que más me ha gustado de este encuentro ‘virtual’ es volver a comprobar algo que ya sabíamos: que mucha gente en muchas partes del mundo se reúne con un plan muy similar: leer y comentar las obras de Chesterton y compartir una comida o unas rondas de cerveza, que es exactamente lo que hacemos en el Club Chesterton de Granada. Cien años después, GK sigue invitándonos a pensar nuestro tiempo y a encontrarnos con nosotros mismos –individual y colectivamente-, mientras nos hace sonreír, contribuyendo a recuperar el sentido común en nuestro tiempo, no tan diferente del suyo como pueda parecer a simple vista.

No me he resistido a ofrecer esta ‘panorámica’ de nuestros amigos de Albany, tomada de su propio blog: la sensación de estar unidos por Chesterton genera una empatía, un vínculo peculiar –casi diría un sentido de fraternidad- como la que se ha generado con esas personas que se han ido uniendo a nuestra iniciativa desde otras partes España y del mundo y han empezado a colaborar con nuestra tarea, con sus traducciones o entradas . Desde aquí repetimos la invitación a colaborar con el Chestertonblog –también en otros idiomas- y agradecemos a todos los lectores su apoyo, cuando estamos a punto de cumplir un año de andadura.