Chesterton, Dante y el Averno

Hace unos días comencé una discusión cordial a cuenta del Padre Brown. Mi interlocutor, filósofo muy leído, sostuvo que las historias del Padre Brown le enternecían y que tenían su gracia. Eso en la parte del haber. Pero, queriendo cuadrar el balance, mi cordial oponente hizo una breve anotación en el debe. A su juicio, esas historias eran ya antiguas y quizá -es verdad que lo dijo sin contundencia- muy ingenuas. Entonces, cual Flambeau ante un misterio, tuve que saltar.

No duró mucho mi salto, porque un tercero vino a interrumpirnos y la cosa acabó en tablas. Me quedé, no obstante, rumiando las palabras de mi súbito contrincante (quien, por cierto, minutos antes me había insistido en que leyera La taberna errante, también de Chesterton). ¿Los relatos del Padre Brown son antiguos? ¿Y, una vez supuestos el candor y la inocencia del Padre Brown, resulta que las historias son, sin más, ingenuas?

La imagen del infierno de Dante coincide con la de Chesterton: un lugar que cada vez se hace más y más estrecho… Imagen: misterios.co.

La idea del infierno de Dante coincide con la de Chesterton: un lugar que cada vez se hace más y más estrecho… Imagen: misterios.co.

Como tantas otras veces, la lectura atenta vino a sacarme de dudas. Leí, en concreto, El cartel de la espada rota, otro de los relatos que forman parte de “El candor del Padre Brown” (que es la primera serie de relatos que Chesterton le dedicó al cura-sabueso).

Concluí que los relatos del Padre Brown no pueden tildarse de ingenuos. La trama puede ser sencilla -otro día hablaremos de por qué Chesterton buscó precisamente distanciarse de la creciente sofisticación de los relatos policíacos-, pero los temas de fondos son siempre grandes temas. En el caso de El cartel de la espada rota, desfilan por la historia la prudencia, el honor, la traición… y la maldad. ¿Acaso son éstos temas menores, cosas ingenuas, inquietudes pasadas? No me lo parece.

Ni me lo parece a mí ni -esto es lo importante- se lo parece al propio Chesterton. En el relato se pone en boca de Flambeau, amigo inseparable del Padre Brown, una explicación sencilla y plana del misterio que, en ese momento, se traen entre manos. Y, justamente porque la explicación es demasiado simple -ingenua, podríamos decir-, el Padre Brown reacciona:

-La suya, amigo mío, es una historia limpia -gritó el Padre Brown, profundamente conmovido-. Una historia dulce, pura y honrada, tan clara y blanca como esa luna. La locura y la desesperación son relativamente inocentes. Hay cosas peores, Flambeau.

Eso es: hay cosas peores. El Padre Brown lo sabe. La ingenuidad -que es, en definitiva, no pensar o pensar muy poco- conduce al error. La inocencia, en cambio, permite ver más claro (no en vano, el color de la inocencia es el blanco, que es la luz, es decir, todos los colores a un tiempo).

“Siempre se puede pensar más”, dijo Leonardo Polo. Eso es lo que hace el Padre Brown. ¿Por qué la maldad? ¿Dónde radica el mal de la maldad? El Padre Brown alumbra parcialmente estos misterios:

En cualquier caso, lo que ocurre con la maldad es que abre una puerta tras otra en el Infierno y siempre se entra en estancias más y más pequeñas. Ése es el principal argumento que puede esgrimirse contra el crimen: no es que vuelva a la gente más y más osada, sino más y más mezquina.

Seguidamente, y casi como colofón, el Padre Brown cita a Dante y extrae argumentos de ‘La divina comedia‘. El relato se carga entonces de intensidad y de patetismo. Los misterios se adensan. Recordamos que Dante puso a los traidores en el último círculo de hielo, y eso ni es broma ni es literatura. En el Averno los espacios se reducen por momentos, al tiempo que se acreciente la mezquindad del hombre.

El Padre Brown habla con fuerza de estos asuntos esenciales. Será tal vez porque, como Dante, Chesterton supo también dónde hallar las puertas mismas del Infierno. Suerte que jamás las traspasara.

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6 Respuestas a “Chesterton, Dante y el Averno

  1. Me gusta mucho esta entrada. A medida que uno lee más de Chesterton encuentra las mismas cosas de una u otra forma, supongo que como todos los autores. Me llama mucho la atención la idea de que el mal nos haga cada vez más pequeños. En el fondo, es la misma que ya planteó en ‘Ortodoxia’, con las ideologías: pueden ser más o menos redondas, pero precisamente por tales, son limitadas. Por fortuna -termino de modo parecido a tu entrada- Chesterton no se conformó con espacios cerrados, sino que siempre buscó la amplitud de la verdad.

  2. Muchas gracias, Socabit. Tu comentario mejora sustancialmente la entrada. Citas “Ortodoxia”, que cuenta la búsqueda de quien se fue adentrando poco a poco en “estancias más y más amplias”… ¿Valdrá eso, entonces, como imagen del Cielo?

    • Enhorabuena por esta magnífica entrada. Habría que decirle a tu amigo el proverbio africano: “Si te golpeas la cabeza con un recipiente y suena a hueco, no pienses necesariamente que está vacío”. A mí me parece de una profundidad -y no sólo por el descenso al Averno- grandísima. Rozamos otro tema de GK: la coherencia intelectual y vital.

  3. Pingback: La antropología de G.K. Chesterton: pasión por la verdad | Chestertonblog

  4. De pronto, acordándome de esta entrada, me ha venido a la cabeza la crítica del interlocutor que da pie a la propia entrada: que el Padre Brown es un tanto ingenuo. La crítica no puede ser más obvia: el propio GK escogió para la primera -la primera- el título de ‘el candor’ o ‘la inocencia del Padre Brown’. Por eso, la entrada está tan bien planteada: a pesar de esa inocencia, GK es consciente de la presencia del mal en el mundo… y ahora tocaría repetir la entrada entera.
    Pero ésa es precisamente la cuestión, la grandeza de Chesterton, que la conciencia de los graves males del mundo -que los sufrió en primera persona, por ejemplo con la muerte en la Gran Guerra de su hermano Cecil- no perdió la inocencia, ni la capacidad de asombro, ni el espíritu de agradecimiento. Siempre tuvo el carácter bueno de un niño de cinco años.

  5. Pingback: Nuestros colegas de ‘The Albany Chesterton Society’ | Chestertonblog

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