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«Chesterton de pie»: una nueva obra sobre GKC

Hay que celebrar la llegada de esta excelente compilación de artículos sobre la vida y la obra de GK Chesterton. Con su origen en un congreso organizado por la Universidad San Pablo CEU de Madrid que, en febrero de 2012,  reunió a algunos de los principales especialistas en GK del mundo, el libro que ahora ve la luz contiene 29 trabajos sobre la figura del genial escritor. Se han publicado reseñas en diversos lugares, e incluso una entrevista a uno de los editores.

Como es lógico, los tema tratados son muy numerosos, pero como quizá es menos lógico, en todos se destila no sólo conocimiento y profundidad sobre GK, sino sobre todo cariño por el personaje. Muchos de ellos son obra de jóvenes estudiantes que quizá publican por primera vez y ven su nombre impreso en las páginas de un libro. Jamás olvidarán este peculiar encuentro con Chesterton.

Las grandes figuras son Joseph Pearce, que traza una breve e intensa semblanza; Aidan Mackey, que relata gran número de recuerdos personales, y a quien se debe la conservación de muchas obras y objetos de Chesterton; y Dale Ahlquist, presidente de la American Chesterton Society y gran divulgador del escritor en todo el mundo, cuya intervención ha tenido gran eco en los medios de comunicación. Como no es posible mencionarlos todos, señalaré sólo los trabajos de Salvador Antuñano, profundizando en la figura de GK como filósofo –del que hablaremos en su momento- y el de Pablo Gutiérrez y Ondina Vélez, que se enfrenta con valentía al concepto de la mujer en GK, uno de los pocos temas que podríamos denominar controvertidos entre los escritos de Chesterton, y que también merece su análisis detallado.

Algunos trabajos son históricos, otros tienen como tema central la cuestión del cristianismo, otros son más literarios. Pero muchos –especialmente los de los más jóvenes- poseen el encanto del encuentro personal con el escritor. Esos escritos tienen continuidad directa con el texto de Aidan Mackey: son un testimonio personal y quizá valen más que las ideas que se expresan en ellos. Me tomo la libertad de reproducir el sumario.

La publicación de este libro tiene aún más merito por ser resultado de la actividad del Club Chesterton de Madrid, pues la continuidad es lo más difícil. Por eso, hacemos llegar a los editores y a todos sus miembros nuestra más cálida enhorabuena por su iniciativa: club, congreso, publicación. Con todo respeto, sin embargo, tengo que discrepar del nombre que se ha dado a la compilación, Chesterton de pie… como si alguna vez hubiera estado de otra forma, como si por fin se hubiera levantado o vuelto de algún extraño lugar. Una de los fenómenos más sorprendentes de GK es esa especie de don profético que a todos nos asombra. Hasta que el mundo recupere la sanity, tendremos que echar mano de él, porque lo necesitaremos: como señala Alicia Canseco en su artículo, GK es un genio polivalente: su obra es inmensa y trata de todo lo que puede interesar a cualquiera: la vida cotidiana del hombre corriente, con sus maravillas y sus dificultades, y nos contagia su alegría porque es un hombre eternamente feliz.

Las citas de Chesterton

Muchas veces pienso que GK es demasiado conocido por sus citas cortas: tanto, que eclipsa al resto de sus escritos, al menos parcialmente, y puede parecer que es un autor de frases afortunadas. Afortunadamente, nuestros tiempos de redes tienen espacio para lo breve –twitter- y para lo amplio. Y aunque en este blog nos dedicamos a lo amplio, de vez en cuando hay que hacer un hueco –chiquito, no hace falta más- para lo breve.

Y es que uno no puede quedarse sin más leyendo cuando se encuentra joyas como ésta: tiene que levantarse, venir al blog y ponerse manos al teclado. Ahí va la perla, encontrada en el estudio que GK dedica a Charles Dickens:

El verdadero gran hombre es el que hace que todo humano se sienta grande.

Me gusta porque es lo contrario a lo que está de moda, o quizá algo más que de moda, porque ya lo estaba en tiempos de GK: ‘si quieres ser grande, sé tú mismo; vive con libertad, vive al límite; los demás no importan’. Siento haber comentado la cita, pero no puedo resistir encontrar aquí nuevamente al GK sociólogo crítico.

Sobre Philippe Muray y ‘El imperio del bien’

En la pasada feria del libro granadina,  charlando con nuestro común amigo Arthur me recomendó este libro,  recién publicado por su editorial Nuevo Inicio y que acabo de empezar a leer.

Se trata de EL IMPERIO DEL BIEN, del totalmente desconocido autor francés mencionado, fallecido en 2.006.

Hablamos de un escritor, ensayista, narrador controvertido y polemista pensador, que con un estilo directo,  panfletista, agrio e irónico, arremete contra todo aquello que huele a modernidad y contra el cariz que ha tomado el progreso en estos últimos decenios.

Afirma que vivimos en una época donde ha triunfado el bien, se ha establecido permanente y plenamente en nuestra sociedad, y “gracias a sus virtudes educadoras, domesticadoras, aplastadoras, bruñidoras y civilizadoras, ……ha logrado la adhesión espontánea de casi todos,  al interés general.”  

Por ello, señala el autor, vivimos en una fiesta permanente, apareciendo lo que él llama el “homo festibus”. El homo sapiens ha evolucionado como consecuencia del progreso a un estado de fiesta permanente.” La tierra es un gran parque de atracciones”, señala en donde la “manada” lo único que busca es ser cada vez más “numerosa”.

No cabe duda de que se trata de un interesante punto de vista original, brillante y a mi juicio no falto de razón. El libro promete y engancha desde el inicio por este planteamiento que desarrolla y justifica.

En sus líneas, me recuerda en cierta forma al también francés Michelle Huellebecq,  y me atrevo a decir que de alguna forma también a nuestro amigo Chesterton.

Son irónicos, inconformistas,  van a contra corriente y políticamente incorrectos. Tremendamente críticos con los tiempos que les ha tocado vivir. “La duda se ha convertido en una enfermedad…….”   

La frase del día en Zenit

«Si no ponemos un final a las guerras, las guerras nos pondrán un final a nosotros».

H.G. Wells (1866-1946)

Zenit de 17.09.13

Recorriendo la red se encuentran tesoros

Internet es el paraíso para los chestertonianos, antes o después, acabas por toparte con un texto que merece la pena leerlo de cabo a rabo. Ésta es una entrada del blog de Enrique García-Máiquez, poeta y gran admirador de GK. Si de alguien pudiera decirse que es discípulo de GK, podría aplicarse a él: escribe con soltura, gracia y agudeza, y sobre todo, siempre manda la sanity, la cordura, y la alegría de vivir en todo lo que dice. Vale la pena seguirlo.

La entrada comenta un prólogo a un libro de GK, pero habla sobre todo de las diversas etapas de la vida de nuestro protagonista, a partir de un inexacto comentario del prologista sobre Frances Blog. Si no fuera porque habla de él mismo, pienso que a GK le habría encantado esta historia.

Es también una entrada paradigmática de blog, y de cómo hacer que un tema suscite comentarios interesantes, hasta de personas muy conocidas en el ámbito de la cultura. Enhorabuena.

Bueno, os dejo con García-Máiquez.

Profundizar en El hombre eterno

Juan Manuel de Prada -uno de los grandes seguidores de GK en España-, hablando de El hombre eterno, dice que es un libro que resume en apenas trescientas páginas la historia de la humanidad, que es también la historia de la salvación. Uno de esos libros -como las confesiones de San Agustín o la poesía de San Juan de la Cruz- que constituye en sí mismo una obra maestra de la literatura, pero que al mismo tiempo es algo más, mucho más: es la gracia divina hecha escritura, transmutada en palabras gozosas, de una belleza y un ardor intelectual, de una amenidad y una hondura tales que quienes las leen tienen la sensación de haber sido bautizados de nuevo».
Como los miembros del Club Chesterton de Granada estamos trabajando sobre el libro, hemos abierto una página en este mismo blog, en la que colocamos materiales que tratan sobre el libro, además de nuestros propios análisis.
Seguiremos añadiendo entradas al blog de manera habitual referidas al libro (y que pueden encontrarse pulsando sobre la etiqueta correspondiente), pero en esa página se encuentran los materiales ‘duros’.