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‘GK, La novedad eterna’: libros de Chesterton para las Navidades

Me hacen llegar -gracias, públicamente- un artículo de Enrique García-Máiquez con sus recomendaciones de libros de Chesterton para estas Navidades. En realidad, es un precioso ensayo sobre su humildad, con algunos criterios para elegir sus libros. Ojalá sean muchos los que se animen a leer esta estupenda reseña: Chesterton, La novedad eterna.

Deficiencias en las traducciones de GK

Algunos amigos se me han quejado de que el estilo de GK es complejo y retorcido. Estoy dispuesto a aceptar que a veces no es fácil, pero cuanto más leo de Chesterton, y mejor comprendo su pensamiento, más me doy cuenta de que no es tan complejo como aparece en nuestros textos en español: GK era realmente mucho más diáfano de lo que podemos pensar, como comprobamos al leer la versión original. Aunque queda mucho por hacer, para no ser injusto, es preciso indicar que algunas traducciones son excelentes y en general, la cosa está mejorando mucho –especialmente Espuela de plata y Acantilado-. Con esta entrada del Chestertonblog quiero dejar constancia del problema y animar al público a que no se desanime, a acudir a los textos originales, como de hecho estamos haciendo en nuestro blog, ofreciendo versiones bilingües, desde que hemos comenzado Esbozo de sensatez (The Outline of sanity).
Dejando como caso aparte la poesía, voy a poner algunos ejemplos de traducción deficiente que he ido recopilando. Corresponden a varias obras, todas de editoriales distintas, que lógicamente no voy a citar.

En primer lugar, son problemas de insuficiente calidad de traducción tal cual:

  • La traducción dice: para pedir que esta regular probabilidad sea considerada con relativa alegría.
  • VO: for asking that the reasonable chance should be considered with reasonable cheerfulness.
  • Sería mucho más correcto decir: «para pedir que esta razonable probabilidad sea considerada con razonable alegría»: además de ser más fiel al estilo y sonoridad del propio autor, se entiende mucho mejor en castellano.

En segundo lugar, es cierto que las abundantes metáforas de GK pueden desconcertar, de manera que la forma de traducirla depende del pensamiento de Chesterton. Te encuentras con esta frase: ¿Qué es ‘hace un minuto’, racionalmente considerado, sino una tradición y una pintura? (VO: …a tradition and a picture?). Al usar la palabra pintura, algo chirría en esa expresión que, te hace pensar que –racionalmente considerado, como él mismo plantea, y según el conjunto del pensamiento de Chesterton- lo que tenemos de ‘hace un minuto’, cuando volvemos la mirada hacia atrás, es algo entregado, algo que queda, como una imagen, y desde luego, no una pintura o un cuadro.

Por fin, considero que hay un tercer factor: el lógico deseo –al traducir una frase de un importante literato- de expresarse en buen castellano… aunque el texto se vuelva poco legible:

  • Dice: Para abordar los problemas sobre la existencia del hombre primitivo, es necesario partir de su mismo espíritu. Al recrear la visión de las cosas primitivas, le pediría al lector que hiciera conmigo una especie de experimento de simplicidad. No me refiero a la simplicidad del ingenuo, sino a esa especie de claridad que percibe cosas que existen, como la vida, más que palabras, como la evolución.
  • VO: Now what is needed for these problems of primitive existence is something more like a primitive spirit. In calling up this vision of the first things, I would ask the reader to make with me a sort of experiment in simplicity. And by simplicity I do not mean stupidity, but rather the sort of clarity that sees things like life rather than words like evolution.
  • Qué se podría decir, con menos palabras, más claras y más fieles al sentido de lo que GK quiere expresar: «Para tratar estos problemas relativos a la existencia originaria, es preciso también algo parecido a un espíritu originario. Al recrear la visión de las cosas primeras, pediría al lector que hiciera conmigo un experimento de simplicidad –que no significa estupidez- sino una especie de claridad que ve cosas como la vida, en lugar de palabras como evolución».

Termino esta intervención apelando a la sencillez de vocabulario y al conocimiento del pensamiento de Chesterton para poder traducirlo adecuadamente, con el consiguiente beneficio para todos. Y animando a leer las versiones originales, disponibles desde este enlace, también disponible en el Chestertonblog, en la página GK en la red.

Chesterton, Wells, Shaw y Kipling, vistos por André Maurois

Puesto que el contexto intelectual de un autor ayuda a entender su obra, vamos a utilizar unos fragmentos de André Maurois –escritor, militar y académico francés de prestigio internacional (1885-1967)- que componen el marco intelectual de la Inglaterra del cambio del siglo XIX al XX. Están tomados del prólogo de la edición del William Blake de GK publicada por Espuela de plata en 2007, aunque el texto original -que no he podido localizar- es de 1935. Aquí se puede leer el texto completo, que está colocado su correspondiente lugar en el Chestertonblog, en la página Algunos estudios en español. He aquí la propuesta de Maurois:

Kipling, Wells y Shaw son, cada uno a su modo, unos aristócratas. Kipling piensa que sólo ciertas virtudes confieren el derecho de mandar; Wells cree en los privilegios de la inteligencia; Shaw aguarda el reinado del superhombre, que será un híbrido mezcla de Shaw, César y Matusalén. Chesterton, por el contrario, es un demócrata; exalta al hombre vulgar, al que cultiva su huerto y bebe cerveza en la taberna, y yo no creo que ame con exceso a los técnicos y tecnicistas de Wells, ciertamente. Shaw y Wells, ante el fracaso del siglo XIX, ven la salvación de la Humanidad en el futuro; Chesterton no detesta menos que ellos la sociedad que ha engendrado el maquinismo; pero ve, en cambio, la salvación de la humanidad en la vuelta al pasado. Kipling invoca al Dios de los ejércitos; Wells al de las retortas y las estadísticas; Shaw al de la vida; Chesterton adora al Dios cristiano, tal como se le encuentra en los Evangelios. Wells y Shaw creen en el progreso; el mismo Kipling describe con una cierta admiración el Consejo de técnicos que gobernará un día el planeta; Chesterton es reaccionario; es brillante, violenta y jubilosamente reaccionario, y alaba con una apasionada admiración las libertades de la Edad Media. Wells describe mundos fantásticos y logra, a fuerza de talento, que nos parezcan reales; Chesterton describe el mundo real y logra, a fuerza de talento, que nos parezca fantástico. En la historia de las ideas de Inglaterra, al comienzo del siglo XX, Wells y Shaw son los modernos; Kipling es el eterno; Chesterton el antimoderno, y su papel es, ciertamente, muy útil (pp.9-10).

Y para concluir, Maurois parafrasea a GK, ampliando todavía más el marco de interpretación del mundo moderno: El vicio de la concepción moderna del progreso intelectual consiste en que se pretende a toda costa, desde el siglo XVIII, traspasar los límites, romper las trabas, demoler las barreras y arrinconar los dogmas. Mas el hombre no puede vivir sin dogmas, el hombre es un animal que crea dogmas. El materialismo es el dogma de aquellos que creen haber escapado a los dogmas. Si en verdad puede existir un progreso intelectual, este progreso consistiría en la elaboración de una filosofía dogmática de la vida. […] Cada hombre, cada inglés vulgar, siente la necesidad de poseer un sistema metafísico y permanecer fiel a él. No escuchemos, pues, a los estilistas; el tiempo de Wilde ha pasado, el tiempo de los teólogos le ha sucedido. Ahondemos y busquemos hasta que hayamos descubierto nuestras propias opiniones (pp.36-37).

El hombre que fue Chesterton

Nuestra intención es hacer aparecer con frecuencia semanal algún tipo de colaboración ‘externa’ a los miembros del Club Chesterton de Granada. Mientras éstas llegan, la red ofrece innumerables ocasiones de dar a otros la palabra. Si la semana pasada lo hacíamos con una joven promesa, en esta ocasión vamos a ofrecer el texto de un gran escritor, como Guillermo Cabrera Infante (1929-2005). Primero colaborador de la revolución cubana y luego disidente y exiliado de la misma, Cabrera Infante iba a colaborar en el número extraordinario de Archipiélago que hemos comentado en el Chestertonblog cuando le sorprendió la muerte. En ese número encontramos una referencia al artículo escrito por Cabrera Infante en El País dos años antes, con el nombre El hombre que fue Chesterton.

Como otros muchos escritores, Cabrera Infante narra en este breve texto su encuentro con GK, a través de las novelitas que regalaba un periódico local, cuando tenía 14 años: cómo no, El hombre que fue Jueves. El artículo es una reflexión sobre ése y otros libros de Chesterton. Las reflexiones de los escritores sobre otros escritores suelen particularmente atractivas y certeras. Además, añade alguna información sobre la visión de Borges sobre GK.

Particularmente me quedo con una aportación biográfico-literaria, que no conocía. Dice así Cabrera Infante: «Señalo la obra sobre Stevenson para demostrar que Chesterton no temía a las señales directas, ya que Stevenson es una influencia visible, y El hombre que fue Jueves recuerda, a veces, demasiadas veces, más a Los dinamiteros, esa obra maestra mal conocida de Stevenson».  Para mí, descubrir influencias de unos autores sobre otros -en cualquier dirección- es un verdadero placer, que me hace sentir la continuidad de la cultura, más aún del género humano.

¿En qué sentido Chesterton es un clásico?

Como el Chestertonblog aspira a ser un centro de referencia sobre Chesterton, no paramos de introducir mejoras en las páginas: esas páginas que –según los expertos en blogs- son estáticas, aquí son muy dinámicas. Hemos abierto la página Algunos estudios en español, en la que completamos una reseña sobre el n.65 de Archipiélago, revista cultural que desgraciadamente despareció en 2008, tras 20 años de andadura.

Portada Archipielago 65

Para nosotros, es un número extraordinario (2005), con aportaciones de Alfonso Reyes –autor mexicano que fue uno de los primeros traductores de GK al castellano, entre otras obras de la más conocida versión de Ortodoxia, mantenida en el tiempo por Altafulla-, Fernando Savater, Manuel Hidalgo, Juan Bonilla, Santiago Alba Rico, Amador Fernández-Savater… Incluso Ramiro de Maeztu tiene su aportación en la revista, pues fue el encargado de presentar a Chesterton en la Residencia de Estudiantes cuando impartió en ella una conferencia el 22 de abril de 1926. Maeztu publicó su intervención en la revista de la Residencia y elaboró un resumen de su conferencia, incluidos en el número del que hablamos.

Ese volumen ofrece también la traducción de Lepanto realizada por Borges en vida de GK y el famoso debate ¿Estamos de acuerdo? con Bernard Shaw. En la página -y aquí, naturalmente- se enlazan el sumario de la revista para conocer las 13 estupendas aportaciones y la presentación del número, de la que extraemos tan sólo un fragmento (p.6) que rebosa admiración por Chesterton:

¿En qué sentido Chesterton es un clásico?
En primer lugar, es una fuente inagotable de infancia perpetua: sus lectores le piden que les haga los mismos trucos «una vez más», porque el placer de su lectura no reside en la sorpresa (que se agota pronto), sino en el reencuentro (siempre asombrado y gozoso) con los mismos temas, motivos, ritmos e imágenes esenciales (peregrinaje y vagabundeo, probabilidad de la muerte, combate contra el mal, fidelidad a una causa, ímpetu y pujanza de la alegría, etc.).
En segundo lugar, Chesterton es un modelo de inteligencia crítica universal: es literalmente imposible salir de una obra suya tal y como se ha entrado. Se sale otro, como después de una guerra, pero feliz, como después de una alegre velada con viejos amigos.
En tercer lugar, Chesterton conecta y renueva la gran tradición de la cultura popular y por eso puede leerlo con gusto cualquiera, incluso un pedante. Chesterton sabe afirmar las corrientes subterráneas que recorren de lado a lado esa gran tradición: la gratuidad de la vida, un sentido común que nada tiene que ver con la genuflexión al imperio de lo obvio, la veneración de la memoria y la tradición que nos arrancan de nuestro mísero universo autorreferencial, la voluntad de batalla contra todas las modalidades de despotismo y superstición, el valor de una esperanza testaruda que nada tiene que ver con el optimismo progresista, etc.

Un estudio comparativo…

Me gusta el texto del enlace adjunto porque trasluce la ilusión del autor, su deseo de penetrar en el hondo del alma humana, y sentir lo que sintieron los personajes de los que habla. Y también me gusta porque el contexto es una revista virtual puesta en marcha por estudiantes: por lo que he podido comprobar, lo hacen muy bien. Se llama Ginkgo Biloba.

Cuando comenzamos el Chestertonblog nos propusimos recoger algunos textos o artículos sobre GK, al menos en lengua castellana. La cantidad de material existente en la red hace difícil recogerlo todo, pero al menos podemos divulgar lo que va saliendo. El que enlazo a continuación me gusta porque se ve que está escrito por algún joven lleno de ideales, que escribe sobre el proceso de conversión de GK. Ya hemos dicho varias veces que la faceta confesional o cristiana de Chesterton no es la que pretendemos destacar en este blog, sino sobre todo, su aportación para la comprensión del mundo moderno. Pero, obviamente, no se pueden separar: la experiencia de la vida tiene siempre un contexto social, que aparece reflejado en la transformación que supone la conversión.

 El artículo se llama Chesterton el católico y su autor es Juan Riveros, al que felicitamos desde aquí por la calidad de su trabajo y animamos a seguir profundizando en la figura de GK.

Influencias de GK: Gertrud Von le Fort

Gertrud von Le Fort (1876-1971) es una gran escritora alemana, oriunda de Francia -como indica su nombre-, perteneciente a una familia hugonote que tuvo que salir del país tras la revocación del Edicto de Nantes. En 1926 se convirtió al catolicismo. Además de novelista, es poeta y ensayista, como corresponde a una excelente formación universitaria. La calidad de sus obras la llegó hacer candidata al Premio Nobel. Acabo de releer la breve pero extraordinaria La última del cadalso (1931)inspiradora de la conocida Diálogos de carmelitas, de Bernanos.

La historia de las monjas de un convento parisino durante los años de la Revolución francesa y su trágico destino le proporciona la ocasión de retratar unos personajes femeninos espléndidos, de esos que expresan los diversos modos de la acción de la gracia en los seres humanos, y que hacen merecedora a una escritora de la etiqueta de católica -cualquier cosa que signifique eso. Además, personalmente, me ha fascinado la forma de hacer reflexiones sobre los tiempos convulsos y los comportamientos humanos consiguientes, que la misma autora estaba a punto de vivir poco después bajo el nazismo. No en vano era discípula de Ernst Troeltsch, un importante filósofo y historiador de la religión alemán, muy conocido en sociología.

Pues bien, aquí entra Chesterton: una de sus frases más citadas es que ‘el mundo moderno está hecho de las ideas cristianas que se han vuelto locas’. Esta frase procede de Ortodoxia (Párrafo 03-02), y la formulación original dice:

Pudiéramos decir que el mundo moderno está poblado por las viejas virtudes cristianas que se han vuelto locas. Y se han vuelto locas, de sentirse aisladas y de verse vagando a solas.

Parece lógico y comprensible que Gertrud von Le Fort, conversa católica, hubiera leído los libros de GK, de gran influencia en el mundo occidental por esos años. La pregunta es ¿puede ser ella la causante de la alteración que sufrieron las palabras de Chesterton al difundirse? Naturalmente, la respuesta no es importante, pero vale la pena leer el fragmento en el que aparece la relación, no sólo por advertir la influencia, sino porque constituye uno de los más hermosos y sintéticos retratos de la modernidad:

«Querida, usted y yo hemos saludado esta nueva aurora de la humanidad y ¡cuán cruel ha sido nuestra decepción! Porque lo terrible, no es que los instintos desordenados conduzcan a situaciones caóticas cuando las ideas descarriadas desencadenan las pasiones y el crimen; lo trágico y verdaderamente terrible de la humanidad es que los ideales más nobles (¿eran otra cosa la libertad y la fraternidad?) puedan convertirse en un momento dado exactamente en sus contrarios. Esto no significa, naturalmente, que todos nuestros ideales fuesen falsos, pero significa, sin embargo, que esos ideales eran insuficientes» (pp.69-70).

Chest’art: un género nuevo aplicado a GK

La Sociedade Chesterton Brasil tiene en su blog un género artístico-filosófico-visual muy divertido: los Chest’artimágenes con dibujos, fotos, caricaturas sobre Chesterton o alusivas a él, con alguna frase suya. Demuestran gran originalidad creativa, pero sobre todo es una gran labor de documentación de imágenes de Chesterton: algunas pueden ser nuevas, pero muchísimas son antiguas, integradas en esta simpática expresión artístico-filosófica, muy del estilo de GK.

Chest'art 47 Brasil Cuentos de hadas

La Sociedade Chesterton Brasil está compuesta por un gran plantel de expertos, muchos de ellos profesores y tiene una excelente página web, muy variada y rica en contenidos: noticias, traducción directa de artículos y ensayos, venta de libros de Chesterton, vídeos y audios, organización de actividades, además de una buena lista de enlaces a otras webs chestertonianas.

Además de la original serie de Chest’art, reúne un gran listado trabajos sobre GK realizados en Brasil (con sus enlaces) que demuestra que en España estamos a años luz de otros países en conocimiento de Chesterton.

Chest'art 21 Brasil Mente abierta

Chestertonada en portugués

«Chesterton de pie»: una nueva obra sobre GKC

Hay que celebrar la llegada de esta excelente compilación de artículos sobre la vida y la obra de GK Chesterton. Con su origen en un congreso organizado por la Universidad San Pablo CEU de Madrid que, en febrero de 2012,  reunió a algunos de los principales especialistas en GK del mundo, el libro que ahora ve la luz contiene 29 trabajos sobre la figura del genial escritor. Se han publicado reseñas en diversos lugares, e incluso una entrevista a uno de los editores.

Como es lógico, los tema tratados son muy numerosos, pero como quizá es menos lógico, en todos se destila no sólo conocimiento y profundidad sobre GK, sino sobre todo cariño por el personaje. Muchos de ellos son obra de jóvenes estudiantes que quizá publican por primera vez y ven su nombre impreso en las páginas de un libro. Jamás olvidarán este peculiar encuentro con Chesterton.

Las grandes figuras son Joseph Pearce, que traza una breve e intensa semblanza; Aidan Mackey, que relata gran número de recuerdos personales, y a quien se debe la conservación de muchas obras y objetos de Chesterton; y Dale Ahlquist, presidente de la American Chesterton Society y gran divulgador del escritor en todo el mundo, cuya intervención ha tenido gran eco en los medios de comunicación. Como no es posible mencionarlos todos, señalaré sólo los trabajos de Salvador Antuñano, profundizando en la figura de GK como filósofo –del que hablaremos en su momento- y el de Pablo Gutiérrez y Ondina Vélez, que se enfrenta con valentía al concepto de la mujer en GK, uno de los pocos temas que podríamos denominar controvertidos entre los escritos de Chesterton, y que también merece su análisis detallado.

Algunos trabajos son históricos, otros tienen como tema central la cuestión del cristianismo, otros son más literarios. Pero muchos –especialmente los de los más jóvenes- poseen el encanto del encuentro personal con el escritor. Esos escritos tienen continuidad directa con el texto de Aidan Mackey: son un testimonio personal y quizá valen más que las ideas que se expresan en ellos. Me tomo la libertad de reproducir el sumario.

La publicación de este libro tiene aún más merito por ser resultado de la actividad del Club Chesterton de Madrid, pues la continuidad es lo más difícil. Por eso, hacemos llegar a los editores y a todos sus miembros nuestra más cálida enhorabuena por su iniciativa: club, congreso, publicación. Con todo respeto, sin embargo, tengo que discrepar del nombre que se ha dado a la compilación, Chesterton de pie… como si alguna vez hubiera estado de otra forma, como si por fin se hubiera levantado o vuelto de algún extraño lugar. Una de los fenómenos más sorprendentes de GK es esa especie de don profético que a todos nos asombra. Hasta que el mundo recupere la sanity, tendremos que echar mano de él, porque lo necesitaremos: como señala Alicia Canseco en su artículo, GK es un genio polivalente: su obra es inmensa y trata de todo lo que puede interesar a cualquiera: la vida cotidiana del hombre corriente, con sus maravillas y sus dificultades, y nos contagia su alegría porque es un hombre eternamente feliz.

Las citas de Chesterton

Muchas veces pienso que GK es demasiado conocido por sus citas cortas: tanto, que eclipsa al resto de sus escritos, al menos parcialmente, y puede parecer que es un autor de frases afortunadas. Afortunadamente, nuestros tiempos de redes tienen espacio para lo breve –twitter- y para lo amplio. Y aunque en este blog nos dedicamos a lo amplio, de vez en cuando hay que hacer un hueco –chiquito, no hace falta más- para lo breve.

Y es que uno no puede quedarse sin más leyendo cuando se encuentra joyas como ésta: tiene que levantarse, venir al blog y ponerse manos al teclado. Ahí va la perla, encontrada en el estudio que GK dedica a Charles Dickens:

El verdadero gran hombre es el que hace que todo humano se sienta grande.

Me gusta porque es lo contrario a lo que está de moda, o quizá algo más que de moda, porque ya lo estaba en tiempos de GK: ‘si quieres ser grande, sé tú mismo; vive con libertad, vive al límite; los demás no importan’. Siento haber comentado la cita, pero no puedo resistir encontrar aquí nuevamente al GK sociólogo crítico.