Archivo mensual: diciembre 2013

Brillantes traductores de Chesterton

Hace poco planteábamos algunas dificultades relacionadas con las traducciones de Chesterton. Aprovechando que ayer volví a La taberna errante, publicada por Acuarela, encontré esta interesantísima Nota, que reproducimos a continuación, y que resume un modo de proceder que considero ideal, y que reproduzco completa en seguida. Lo único que no se dice -porque ya está en otro lugar- es que los autores de la excelente traducción son Tomás González Cobos y José Elías Rodríguez Cañas, con la colaboración de Ione B. Harris y Jonathan Gleave. Es decir, es resultado de una labor de equipo que genera un trabajo sensacional, particularmente la poesía. El Chestertonblog comparte su modo de proceder y sus criterios en cuanto a los defectos habituales, la forma de corregirlos y la difusión de los textos.

Para esta nueva versión en castellano de The Flying Inn hemos utilizado como base la traducción de Mario Pineda de 1942. No obstante, no se trata de una corrección o revisión, sino de una reescritura siguiendo con frecuencia el texto de Pineda pero sobre todo el original en inglés de Chesterton (en concreto, la edición de John Lane Company, Nueva York, 1914).

Las razones por las que hemos reescrito la traducción han sido varias. En primer lugar, el texto de Pineda se aleja innecesariamente de la literalidad en numerosas ocasiones, alargando frases con gran imaginación o recortándolas sin motivo aparente. Las omisiones del original afectan a veces a palabras, frases e incluso páginas enteras.

En el caso de las canciones los defectos de la edición en castellano de 1942 son especialmente graves: varias no aparecen en la traducción de Pineda y junto a ellas han desaparecido los párrafos que les servían de introducción. Por otro lado, buena parte de las canciones que sí aparecían en la traducción de 1942 han sido modificadas, en mayor o menor grado, en la versión que ahora presentamos.

Otro ejemplo del trabajo realizado en nuestra adaptación son los diálogos, que en la versión de Pineda resultaban demasiado pomposos (por ejemplo, por una utilización excesiva del tratamiento de usted, incluso entre personajes que son amigos desde la infancia) y poco naturales, con la consiguiente pérdida de la comicidad tan presente en Chesterton.

También se han eliminado en la nueva versión palabras o modismos castellanos arcaicos que, pese a estar en sintonía con la época del autor, resultan hoy incomprensibles en muchos casos y en otros dan un toque anticuado al texto.

Asimismo, aunque la traducción de Pineda cuenta con numerosos aciertos, no son pocos los errores de comprensión, producto quizá de una elaboración apresurada o, preferimos pensar, de la ausencia de un trabajo de corrección. A todo ello hay que sumar varias modificaciones misteriosas de la obra de Chesterton que quizá tengan que ver, por el año en que se publicó la novela en España, con censuras o autocensuras. En resumen, pese a que una parte importante de esta versión se debe a la traducción de Pineda, la cantidad de licencias en su texto son tantas que era necesario verter de nuevo la obra en castellano para recuperar todo lo que en las ediciones anteriores se había perdido.

Esta traducción está protegida –o liberada, según se mire- bajo licencia copyleft, una perversión del copyright que explícitamente permite (y alienta incluso) a hacer lo que nosotros hemos hecho con la traducción defectuosa de Pineda: rehacerla en cooperación con otros. Como decía Bertolt Brecht, todo debería pertenecer a quien lo mejora.

Chesterton y las canciones de taberna

Hoy se publica la noticia de que el municipio madrileño de Torrelodones organiza un concurso de cantos de taberna: es el pretexto ideal para recoger unos versos muy famosos de Chesterton: Agua y vino, la canción de Noé.

Antes hay que hablar brevemente de la novela La taberna errante y de Wine, water and song  -pues que yo sepa, no está traducido como tal. La novela fue escrita en 1914, y también se ha traducido al castellano como La hostería volante, a causa de su título original, The flying inn. Como su nombre indica, trata de unos amigos que –ante unas supuestas leyes prohicionistas en Inglaterra- recorren la campiña en un carro con un barril de ron y un queso, generando contextos adecuados para cantar: son las poesías que GK reuniría en el volumen mencionado para la versión teatral-musical de La taberna errante. El contexto imaginado -con su contenido profético y de lucha entusiasmada y llena de buen humor- cuadra con eso de que combatir el mal es el origen de todo placer y hasta de toda diversión,  según cita Luis Daniel González en su reseña del libro.

Así, lo más importante de estos temas es la alegría y la sociabilidad desbordante que GK muestra tanto en su planteamiento de fondo como en los versos, que son realmente divertidos. GK disfrutaba de la cerveza y el vino en compañía. En algún lugar dice algo parecido a ‘bebe para disfrutar con los amigos, no para ahogar las penas en soledad’, y también son muy conocidas sus palabras: hemos de agradecer a Dios la buena cerveza y el borgoña, no abusando de su bebida (Ortodoxia, Cap.4).

Y ahora, mis versos favoritos de GK, la canción del Noé, en los dos idiomas. La versión española es la traducción –una auténtica labor de equipo- de La taberna errante realizada por Acuarela en 2004, aunque hay otra versión este lugar, junto a otras poesías de GK. Se pierden las fabulosas palabras del estribillo, pero el resultado final resume el espíritu y la sonoridad original, y es extraordinario:

Vino y Agua

A Noé dentro del arca se le vació el vientre de pena;
asóse un avestruz, frióse una ballena,
y a guisa de entremeses, zampóse un palomino.
Mas antes y después, su néctar requería
y con la copa en alto, así decir solía:
Por fuera corra el agua, por dentro corra el vino.

El cielo se venía abajo hecho raudales:
los astros palpitaban en turbios barrizales,
quizá ya se apagaban los fuegos infernales.
El pico más enhiesto rindióse a su sino…
Noé, a pesar de todo, sereno y sin temor
alzaba a Dios los ojos, rezando con fervor:
Por fuera corra el agua, por dentro corra el vino.

Noé pecó y nosotros también hemos pecado,
por eso el cielo justo castigo nos ha dado
y el monstruo Antialcoholismo se ha desencadenado
¡Ay, ese no poder, ni con dinero en mano,
beber zumo de viña ni zumo de manzano!
¿A quién se le ocurrió, tamaño desatino?
¡Bah! ¡Qué más da! ¡Volvamos la espalda a los pedantes!
y con la copa en alto, digamos como antes:
Por fuera corra el agua, por dentro corra el vino.

Wine and Water

OLD Noah he had an ostrich farm and fowls on the largest scale,
He ate his egg with a ladle in an egg-cup big as a pail,
And the soup he took was Elephant Soup and the fish he took was Whale,
But they all were small to the cellar he took when he set out to sail,
And Noah he often said to his wife when he sat down to dine,
“I don’t care where the water goes if it doesn’t get into the wine.”

The cataract of the cliff of heaven fell blinding off the brink
As if it would wash the stars away as suds go down a sink,
The seven heavens came roaring down for the throats of hell to drink,
And Noah he cocked his eye and said, “It looks like rain, I think,
The water has drowned the Matterhorn as deep as a Mendip mine,
But I don’t care where the water goes if it doesn’t get into the wine.”

But Noah he sinned, and we have sinned; on tipsy feet we trod,
Till a great big black teetotaller was sent to us for a rod,
And you can’t get wine at a P.S.A., or chapel, or Eisteddfod,
For the Curse of Water has come again because of the wrath of God,
And water is on the Bishop’s board and the Higher Thinker’s shrine,
But I don’t care where the water goes if it doesn’t get into the wine.

 

Chesterton y Shrek, en ‘Felices para siempre’

La familiaridad con GK agudiza la sensibilidad en su misma dirección: ése es nuestro objetivo: aprender a mirar con sus ojos. El otro día vimos en casa Shrek 4: Felices para siempre, un poco por cariño al personaje, un poco complacer a los miembros más jóvenes de la familia. Desde luego, supera con creces la 3ª de la serie, la única floja. Los guionistas se estrujan las neuronas y vuelven a hacer una peli digna del Shrek más genuino: en medio del caos familiar, Shrek echa de menos cuando era un auténtico ogro que ejercía de ogro. Casado y con tres hijos, las cosas ‘ya no están en su sitio’, y firma con Rumpelstinkin un contrato peculiar: volver a la ciénaga por un día, a cambio de…

Shrek, su familia y sus amigos. Teocio.es

Shrek, su familia y sus amigos. Teocio.es

¿Qué tiene que ver Shrek con Chesterton? Felices para siempre es otra expresión de la añoranza del hogar. Refleja muy bien la búsqueda del propio sitio que realizamos en este mundo, aunque para eso haya que dar la vuelta al mundo:

Estaba regresando a casa. La Granja White estaba detrás de cada bosque y detrás de cada barrera montañosa. La buscaba tal y como los demás buscamos el país de las hadas, tras cada curva del camino. Sólo hubo una dirección en la que nunca la buscó, y ésa era precisamente, a tan sólo un kilómetro a sus espaldas, donde se alzaba la Granja White, reluciente con su paja y sus paredes encaladas bajo el racheado azul de la mañana (Añoranza del hogar estando en casa, Los países de colores, p.251).

Ésa es una de las ideas centrales de GK, y es relativamente frecuente en el cine de hoy, porque es realmente uno los problemas más ligados a nuestro modo de ser y nuestro modo de estar en la vida moderna, a nuestra identidad, que nos obliga a estar siempre en camino, a ser peregrinos de nosotros mismos.

Nuevos materiales sobre GK

La idea del Chestertonblog de ser un lugar de referencia y encuentro en castellano sobre GK precisa de la colaboración de todos. Quiero agradecer públicamente a Chestertoniana el envío de una serie de materiales, que esperamos colgar en el blog los próximos días. Los materiales útiles para el blog pueden ser de muy variada naturaleza, no sólo textos de GK. El que he seleccionado para mostrar aquí es toda una gran labor de investigación bibliográfica: Chesterton en español, con prácticamente todo lo encontrable de él y sobre él en nuestra lengua -y muy actualizado-, que merece un lugar de honor en el blog, realizada para el congreso sobre Chesterton del año 2012 por José Antonio Hernández García. Es sin duda un gran experto en Chesterton, al que felicitamos desde aquí, y con el que nos encantaría establecer contacto.

Estos materiales de tipo académico y analítico están siendo colgados en la página del Chestertonblog Algunos estudios en español, que crece cada semana con algún nuevo trabajo: ahora estamos colgando algunos prólogos de distintas obras de GK.

 

Chesterton y el marketing

En Esbozo de sensatez vemos a GK criticar las grandes organizaciones empresariales –sean industriales o comerciales- por su tendencia al monopolio, la plutocracia, la salarización de la vida social y su amenaza a la pequeña propiedad.

En su capítulo 5, El farol de las grandes tiendas, critica también la complicidad de los consumidores, advirtiendo la relevancia del componente psicológico en la cuestión de las compras. Vivimos tiempos de crisis económica y disponemos quizá de menos dinero para gastar, sobre todo ahora que llega la Navidad, época propicia para regalos y adquisiciones. Es el momento de darnos algunas compensaciones, de adquirir determinados deseos. Quizá no está mal. Pero ¿hemos pensado alguna vez cómo funciona la cosa?

El deseo de GK es que despertemos de nuestra adormilada conciencia de lo que está ocurriendo con las grandes tiendas. Y para eso, en primer lugar, utiliza sus propios argumentos:

[Los capitalistas] siempre nos están diciendo que el éxito del comercio moderno depende de que se cree un ambiente, se forme una mentalidad, se tome un punto de vista. En resumen, insisten en que su comercio no es puramente comercial, ni aun económico o político, sino esencialmente psicológico. Espero que continúen diciéndolo: porque quizás entonces, algún día, todos verán de pronto que es cierto.
Porque el triunfo de las grandes tiendas y cosas semejantes es en realidad una cuestión de psicología, por no decir psicoanálisis. En otras palabras, una pesadilla. No es real, y por tanto no es seguro
. (ES 05-05/06)

Así describe GK el ambiente a finales de los años 20, cuando escribía estas palabras:  desde el principio, los capitalistas han sido conscientes del importante papel que la psicología ha desempeñado en el juego de la compra-venta. La paradoja está en que hoy, precisamente, han aprendido a ocultarlo, a la vez que a manejar mucho mejor las herramientas de la psicología: se apela a la libertad de los consumidores, a un mundo de oportunidades –¿te lo vas a perder?-, a los sueños, a la necesidad de ser felices o de ser nosotros mismos. Necesitan argumentos racionales o emocionales, porque han de persuadir y mover a la gente a comprar. Pero tanto capitalistas como publicistas –que están en el mismo bando- saben bien –y lo saben por experiencia- que ‘su comercio no es puramente comercial […] sino esencialmente psicológico’ y por eso, ‘en otras palabras, es una pesadilla. No es real, y por tanto, no es seguro’: pueden perderlo en cualquier momento, que sus consumidores dejen ser ‘fieles’.

GK sabe que las empresas necesitan de los consumidores y se asombra de que se dejen dominar por ellas, en vez de pelear por un mundo más equilibrado. Compara a los capitalistas con jugadores de póker, y compara la publicidad con el farol que echan en su partida. Y se asombra de que la gente acepte la apuesta, porque sabe que la libertad de rechazarla aún no se le ha quitado a la gente:

Porque siguen diciendo que el pez grande se come al pez chico, sin preguntar si los peces chicos nadan hasta los peces grandes y les piden que se los coman. Aceptan al dragón devorador sin preguntarse si una elegante multitud de princesas corrió hasta él para ser devorada. […] Pero a nadie se lleva aún a la fuerza a determinada tienda. […] La carrera hacia las grandes tiendas es, de todas las tendencias del mundo, la que podría ser más fácilmente atajada por las gentes que corren hacia ellas. (ES, 05-08/09)

Chesterton mantuvo siempre la batalla contra los grandes comercios –los grandes almacenes, grandes superficies y grandes cadenas de hoy- por sus consecuencias sociales. Pero siempre tuvo claro –como ellos- su funcionamiento, en forma de apuesta:

Sé que no es un mero hecho de negocios, por la simple razón de que los mismos hombres de negocios me dicen que es simplemente una cuestión de farol. Ellos son quienes dicen que nada triunfa tanto como una apariencia de triunfo. Ellos son quienes dicen que la publicidad influye en nosotros sin que lo queramos ni lo sepamos. Ellos son quienes dicen ‘compensa anunciarse’; esto es, decir a la gente de manera intimidatoria ‘Hazlo ahora’, cuando no necesitan hacerlo en absoluto. (ES 05-09).

12 pasos para establecer el distributismo

Tras la publicación del Manifiesto Distributista que publicaron hace 85 años GK y sus amigos, lo aplicamos al mundo de hoy. En esta época de desórdenes financieros, el distributismo –aunque sea tildado de regresivo y poco probable– podría ser una alternativa al capitalismo. Desde luego, para GK y colegas, era la única forma de recuperar la sensatez. La American Chesterton Society tiene en su web esta página con 12 sugerencias. Por si alguno no domina el inglés suficiente, aquí ofrezco un resumen en castellano:

  1. Empieza por pensar como un distributista. Por ejemplo, en la subsidiariedad: que las entidades superiores no hagan lo que son deberes y derechos de las más pequeñas, particularmente la familia.
  2. Contempla tus posesiones y decide que es lo que tú posees y qué es lo que te posee a ti.
  3. Los hijos son nuestro mejor recurso. El amor a la familia no lo lamentarás nunca.
  4. Deja de trabajar para tu jefe, al menos como planteamiento vital: ten claro que el trabajo va después de la familia.
  5. ¿Casado? Normalmente, la garante del orden y la armonía del hogar es la esposa: trabajar sólo para tener más dinero es un error.
  6. ¿Estás prosperando o simplemente sobreviviendo? El orden empieza en casa, y no se expresa en las compras ni en las cosas materiales.
  7. No trabajar los domingos: las actividades recreativas mejoran las amistades, salvan los matrimonios y son un descanso necesario para el alma.
  8. Recupera el viejo arte del trueque: no paga impuestos y es más cooperativo.
  9. Aprende a alimentarte: cultiva lo que puedas, y compra también lo más local que puedas.
  10. Los hijos aprenden más por ósmosis que por clases. Que hagan sus tareas propias. El triunfo por el esfuerzo es la madre de la autoestima.
  11. Participa en la vida de tu entorno: en la escuela de tus hijos, en las actividades del barrio y el Ayuntamiento, o al menos, conoce lo que está ocurriendo.
  12. Recomienda el distributismo a otros: prácticas empresariales sostenibles, agricultura, gestión integral.. No se trata de salvar un mundo que se hunde, sino de recuperar algo que alguna vez tuvimos.

Además, el distributismo es gratis.

Comprender el método de Chesterton

Si uno de nuestros propósitos es aprender a pensar como Chesterton, es importante dominar su manera de trabajar, de la que va dejando pinceladas por todas partes:

La única forma de comenzar a contar una historia es comenzar por el principio, es decir, por el principio del mundo. De modo que todo libro ha de comenzar necesariamente de manera equivocada, en aras de la brevedad, William Blake (Espuela de Plata, p.55).

Desde luego, esta cita es una chestertonada de pleno derecho. Tiene su contrapartida en una idea absolutamente central en GK, presente en todos sus escritos: el carácter de totalidad de GK que tanto atrae, su deseo de coherencia, junto a su amabilidad.

…por Notting Hill

Fumo un cigarrillo Malboro, me sabe a un antiguo CravenA. Camino por Portobello Road, y escudriño en sus comercios. Rastreo en las librerías olvidados títulos de libros. Me aniño viendo viejos vinilos de música de los sesenta. Callejeando, disfrutamos el actual Candem Lock Market, situado en una dirección mágica, Candem Town, el domicilio de Chesterton. Saboreamos nuestra estancia en Notting Hill.

Me adentro en un pub, que aquí en la distancia podríamos considerar ‘chiringuito de invierno’. Pido una cerveza y, súbitamente, se me sitúa enfrente, casi acorralándome, un estrafalario personaje con visos de héroe y de barbián altomedieval. No hablo inglés, y él a su altura psicodélica creo que ni finés sabe.  El caso es que entendemos que lo voy a invitar a una cerveza.

El Reino Unido hace milagros. Dos seres con distintos códigos lingüísticos nos comprendemos. A través de aquel paisano, en aquel barrio, en un Londres tan similarmente diferente, se me hizo presente en él a un extraño Napoleón. Las escenas, sus tiempos, los personajes, todo iba y venía de una a otra época en un guirigay histórico enervante. Así que decidí, ayudado de aquel Napoleón de Notting Hill, poner orden en las cosas y en los ambientes. Para ello nos fuimos en busca de Chesterton -gran hacedor de ‘almas’ y estancias- para que nos mostrara los aromas de aquel urbano paisaje. Y más allá, otro día, analizar la rebeldía del paisanaje autóctono.

No obstante, para mí -burdo lector- no hay explicación y comparar épocas, a pesar de todo, se me hace imposible. Tras dejar a mi amigo durmiendo a pierna suelta. Razoné, no sin algo de sabiduría, y llegué a concluir que para tomar decisiones, lo más conveniente es sentarse en un grato banco de esos gratos jardines que por doquier siembran los ingleses. ¿Para qué? Para ver transitar a la gente, a las gentes del parque. Y la calle con su cátedra me llevó a preguntarme ¿Cómo comenzó GK Chesterton su Napoleón? ¿Cuándo comienza una novela? ¿Qué función tiene el comienzo en una novela?… No sé cuántas cuestiones, interrogaciones y preguntas me hice.

Leía y miraba al barrio. La raza humana, a la que tantos de mis… Imaginé a nuestro autor, ‘escritureando’ en un pub, a la vera de una cerveza como bebedor no inane. Imaginé un despacho desordenado, acopiando biografías, recopilando escenas, ideando paradojas en voltereta, y todo desordenado. Estos pensamientos  afirmaban  mi suposición. Es autor de ‘sobresalto’, acertado mezclador de lo imprevisible y lo no esperado. Comenzaron a venirme nombres a la cabeza -Hitchkoc, Billy Wilder… incluso, nuestro Mihura, y hasta a su adversario Shaw… Pero dejemos el asunto, que no es su tiempo.

¿Podemos asumir, con nuestro Azorín, que una novela es poner una palabra detrás de otra? ¿Cuándo da el lector por empezada una novela? Pues cuando empieza, Perogrullo dixit. Sin darle la razón a Perogrullo, se admite en la crítica que la primera frase abre la historia. Hay muchas maneras de iniciar una novela, pero a ciencia cierta no hay un modo idóneo, académico o clásico de hacerlo. Por consiguiente, a fortiori, parece que esa frase debe ser sugerente, atrayente y arrebatadora. Ese nacimiento debe raptar el interés del autor- escritor y del autor-lector.

…y en estas, abrí El Napoleón de Notting Hill, y me encontré esta joya: La raza humana, a la que tantos de mis lectores pertenecen, se ha dedicado a juegos infantiles desde el principio, y es probable que siga haciéndolo hasta el fin, lo cual es un fastidio para las pocas personas que alcanzan la madurez.
(…)
Los jugadores escuchan con atención y respeto todo cuanto predicen los hombres inteligentes para la próxima generación. Después esperan a que todos los hombres inteligentes se hayan muerto y los entierren como es debido. Y entonces van y hacen otra cosa. Esto es todo. Sin embargo, para una raza de gustos sencillos es una gran diversión.

‘GK, La novedad eterna’: libros de Chesterton para las Navidades

Me hacen llegar -gracias, públicamente- un artículo de Enrique García-Máiquez con sus recomendaciones de libros de Chesterton para estas Navidades. En realidad, es un precioso ensayo sobre su humildad, con algunos criterios para elegir sus libros. Ojalá sean muchos los que se animen a leer esta estupenda reseña: Chesterton, La novedad eterna.

Deficiencias en las traducciones de GK

Algunos amigos se me han quejado de que el estilo de GK es complejo y retorcido. Estoy dispuesto a aceptar que a veces no es fácil, pero cuanto más leo de Chesterton, y mejor comprendo su pensamiento, más me doy cuenta de que no es tan complejo como aparece en nuestros textos en español: GK era realmente mucho más diáfano de lo que podemos pensar, como comprobamos al leer la versión original. Aunque queda mucho por hacer, para no ser injusto, es preciso indicar que algunas traducciones son excelentes y en general, la cosa está mejorando mucho –especialmente Espuela de plata y Acantilado-. Con esta entrada del Chestertonblog quiero dejar constancia del problema y animar al público a que no se desanime, a acudir a los textos originales, como de hecho estamos haciendo en nuestro blog, ofreciendo versiones bilingües, desde que hemos comenzado Esbozo de sensatez (The Outline of sanity).
Dejando como caso aparte la poesía, voy a poner algunos ejemplos de traducción deficiente que he ido recopilando. Corresponden a varias obras, todas de editoriales distintas, que lógicamente no voy a citar.

En primer lugar, son problemas de insuficiente calidad de traducción tal cual:

  • La traducción dice: para pedir que esta regular probabilidad sea considerada con relativa alegría.
  • VO: for asking that the reasonable chance should be considered with reasonable cheerfulness.
  • Sería mucho más correcto decir: “para pedir que esta razonable probabilidad sea considerada con razonable alegría”: además de ser más fiel al estilo y sonoridad del propio autor, se entiende mucho mejor en castellano.

En segundo lugar, es cierto que las abundantes metáforas de GK pueden desconcertar, de manera que la forma de traducirla depende del pensamiento de Chesterton. Te encuentras con esta frase: ¿Qué es ‘hace un minuto’, racionalmente considerado, sino una tradición y una pintura? (VO: …a tradition and a picture?). Al usar la palabra pintura, algo chirría en esa expresión que, te hace pensar que –racionalmente considerado, como él mismo plantea, y según el conjunto del pensamiento de Chesterton- lo que tenemos de ‘hace un minuto’, cuando volvemos la mirada hacia atrás, es algo entregado, algo que queda, como una imagen, y desde luego, no una pintura o un cuadro.

Por fin, considero que hay un tercer factor: el lógico deseo –al traducir una frase de un importante literato- de expresarse en buen castellano… aunque el texto se vuelva poco legible:

  • Dice: Para abordar los problemas sobre la existencia del hombre primitivo, es necesario partir de su mismo espíritu. Al recrear la visión de las cosas primitivas, le pediría al lector que hiciera conmigo una especie de experimento de simplicidad. No me refiero a la simplicidad del ingenuo, sino a esa especie de claridad que percibe cosas que existen, como la vida, más que palabras, como la evolución.
  • VO: Now what is needed for these problems of primitive existence is something more like a primitive spirit. In calling up this vision of the first things, I would ask the reader to make with me a sort of experiment in simplicity. And by simplicity I do not mean stupidity, but rather the sort of clarity that sees things like life rather than words like evolution.
  • Qué se podría decir, con menos palabras, más claras y más fieles al sentido de lo que GK quiere expresar: “Para tratar estos problemas relativos a la existencia originaria, es preciso también algo parecido a un espíritu originario. Al recrear la visión de las cosas primeras, pediría al lector que hiciera conmigo un experimento de simplicidad –que no significa estupidez- sino una especie de claridad que ve cosas como la vida, en lugar de palabras como evolución”.

Termino esta intervención apelando a la sencillez de vocabulario y al conocimiento del pensamiento de Chesterton para poder traducirlo adecuadamente, con el consiguiente beneficio para todos. Y animando a leer las versiones originales, disponibles desde este enlace, también disponible en el Chestertonblog, en la página GK en la red.