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CHESTERTON Y SANTO TOMÁS DE AQUINO: UNIDOS POR EL SENTIDO COMÚN

Las buenas traducciones contribuyen a las buenas lecturas, a un reencuentro con los clásicos que siempre es toda una satisfacción para el espíritu. Este es el caso de la peculiar biografía Santo Tomás de Aquino, publicada por Gilbert Keith Chesterton en 1933. No se trata de una vida ambientada en la época medieval con descripciones al uso, ni mucho menos de una edificante hagiografía. Por el contrario, es una mezcla, desbordante y a la vez sorprendente, de historia, filosofía, antropología y crítica cultural.

La traducción, en ediciones Rialp, del profesor de sociología de la universidad de Granada, Juan Carlos de Pablos, añade claridad a cualquier lector que desee disfrutar del gran escritor católico inglés, pero que podría perderse en los larguísimos párrafos y ocurrentes paradojas, cargadas de doble sentido, que tienen sus obras.

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El profesor de Pablos, fallecido en 2015, fue el fundador del club Chesterton de Granada, nacido de la admiración por aquel apóstol del sentido común y del buen humor. Uno de los mejores legados de este docente universitario ha sido esta traducción con notas certeras y epígrafes esclarecedores. Recomendamos su lectura sosegada, no incompatible con un estilo vivaz y desenfadado, de la que podemos extraer una mejor comprensión no solo del mundo medieval sino también del moderno, pues, en el fondo, no hay grandísimas diferencias entre el tiempo de Chesterton y el nuestro.

Chesterton había publicado en 1922 otro ensayo biográfico sobre san Francisco de Asís, pero le pareció indispensable completarlo una década después con otro libro sobre santo Tomás de Aquino. Muchos siguen considerando al fundador de los franciscanos como un gran admirador de la naturaleza y poco más, y, por supuesto, prefieren al alegre Francisco en vez de al silencioso erudito escolástico llamado Tomás, también conocido, por sus condiscípulos de París, como el “buey mudo”. Sin embargo, Chesterton huía de esos sentimentalismos que ocultan al verdadero Francisco de Asís y valoraba que, gracias a la filosofía tomista, el cristiano puede confiar en la razón. Los argumentos de Tomás a favor de la revelación no significaban la negación de la razón, como hacen los fideísmos de ahora y entonces, sino una afirmación de la misma. Tomás hizo la fe razonable, pero la Reforma protestante arremetió contra la razón y la sustituyó por la sugestión, con lo que la fe terminó por separarse de la vida y se hizo un asunto privado.

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Según Chesterton, Tomás resucitó a Aristóteles, ejemplo de una filosofía realista, muy adecuada al dogma cristiano de que el Verbo se hizo carne. Supuso una nueva luz para la fe. Esto supuso dejar atrás el idealismo de Platón, con su dimensión del hombre meramente espiritualista, aunque desgraciadamente para la Cristiandad, el platonismo resucitaría tanto en el Renacimiento como en el protestantismo. El Hamlet renacentista se agitaría en la duda del ser o no ser, mientras que Tomás habría dicho, sin vacilar, que la respuesta era ser.

Sin embargo, la filosofía aristotélica fue arrinconada y no sería restaurada en los círculos intelectuales hasta el siglo XX, en coincidencia con la aparición de este libro de Chesterton. Filósofos neotomistas como Étienne Gilson aplaudieron esta obra cuyo autor afirmaba haber hecho solo un bosquejo dirigido, sobre todo, a lectores no católicos. ¿Cómo les podría atraer el escritor inglés? Simplemente demostrándoles que Tomás es el filósofo del sentido común. Se palpa el entusiasmo de Chesterton por santo Tomás, y esto solo es explicable porque el autor se identifica plenamente con su personaje. También él era un hombre un tanto abstraído y corpulento, y una persona apasionada por los libros, algo no incompatible con su buen trato con las personas, aunque fueran de distinto modo de pensar. De hecho, el autor nos da en este libro un consejo válido para cualquier época: “No hay que discutir con un hombre, o bien discutir en su terreno y no en el nuestro”. Además Chesterton se identificaba con Tomás en ser un soñador activo y un auténtico hombre de acción. Ambos consiguieron la rara cualidad de ser a la vez teóricos y prácticos. ¿Por qué? Porque practicaban el sentido común de vivir en la realidad y de reconocerla. En esto consiste la filosofía del sentido común, la única filosofía fructífera del mundo.

Artículo publicado por DON ANTONIO R. RUBIO PLO en la página web cope.es, el 17.10.16, autorizando su inclusión en este blog, cosa que le agradecemos.

GK Y BP

Tarde del 23 de Febrero de 1.904, Restaurante Imperial de Londres,  GK. Chesterton acude con Frances Blogg su esposa,  a una cena invitado por el Sr. Lane, presidente del Club of the Odd Volumes.

Leyendo la interesante biografía de GK. escrita por Joseph Pierce –  y recogiendo este a su vez,  la referencia que,  de esa noche hace Maisie Ward en algunas de las notas sacadas del diario de Frances, en donde alude a la rica y abundante vida social y cultural de la que disfrutaban ella y su marido por aquellos días – descubro por sorpresa el interesante encuentro que tendría lugar aquella noche.

En concreto, al evento de esa noche acudieron  distintos personajes ilustres y destacados de la Gran Bretaña  del momento que pronunciaron varios discursos.  Entre ellos y junto a GK Chesterton estaba Lord Robert Baden Powell, fundador del movimiento scout.

Aprovecho este anecdótico encuentro estos dos singulares invitados a la cena de aquella noche, para siquiera sumarísimamente utilizar este espacio dedicado al uno,  como excusa para hablar del otro.

Me alegra comprobar que quizás los dos personajes de la era moderna que más han podido influir en quien escribe estas notas,   hayan coincidido en aquella noche,   quién sabe si circunstancial y puntualmente o se hubo trabado entre ellos algún tipo de relación  posterior. Nada he encontrado al respecto, pero no cabe duda que pudiera ser un interesante objeto de un estudio mas detenido y profundo.

El uno,  Baden  Powell , fue un personaje muy importante  de mi alegre primera  juventud, y el otro, KG Chesterton  lo está siendo de mi también alegre segunda juventud.

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Lord Robert Stevenson Smith Baden Powell of Giwell, nació en Londres en 1.857 y murió en Kenia en 1.941. Durante su juventud ejerció de actor, pintor y  músico pero sobre todo fue un brillante  militar que destacó en sus campañas militares en Africa donde aprendió de los nativos  y practicó novedosas técnicas de exploración, observación, supervivencia  y amor a  la naturaleza,  cuya experiencia y practicas especialmente con jóvenes le reportaron éxitos militares y fama,  creando  el movimiento internacional de los boy scouts.  Publica varios libros donde desarrolla sus experiencias y sus ideas sobre  este movimiento juvenil. Entre ellos destaca Scouting for boys, la biblia de los scouts.

 

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Su idea básica es educar a los jóvenes de su época  mediante el amor a la naturaleza, a saber usarla y respetarla ayudando a ser útiles así mismo y  a los demás. Animando a los muchachos a organizarse y a disfrutar de la magnífica obra con la que El  Creador nos ha obsequiado, respetándola y cuidándola.  Entendía BP que los jóvenes necesitan una educación mas allá de la escuela y utilizar de manera adecuada su tiempo libre, fomentando el espíritu de aventura, compañerismo, vida sana y servicio a los demás.

En la actualidad es sabido que el movimiento scout mundial tiene millones de seguidores jóvenes y no tanto alrededor del planeta y su obra ha contribuido de manera directa y eficaz a educar y  formar hombres y ciudadanos responsables.

Hubiese sido fascinante presenciar el encuentro de ambos personajes. Oír sus correspondientes discursos y escuchar sus comentarios recíprocos.  Creadores cada uno de sus respectivos  universos, intelectual el uno, educacional el otro, periodista el uno, militar el otro, hábil y diestro uno  con la pluma y el otro con la espada. Pero los dos, no cabe duda de ello, han aportado mucho y de calidad a esta sociedad, colaborando sin duda a “dejar este mundo un poco mejor de como lo encontramos…….” .

Sirvan estas torpes y sencillas  líneas como recuerdo y en honor del grupo scout  de Nuestra Señora del Carmen en El Puerto de Santa María, al que tuve el honor y la gran suerte de pertenecer durante gran parte de mi juventud y que acaba de cumplir los 50 años de su creación.

 

 

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Videos

Tras un brillante trabajo del departamento técnico del Club Chesterton de Granada, facilitamos los enlaces del vídeo de la primera conferencia del ciclo dedicado al PROFESOR JUAN CARLOS DE PABLOS , que tuvo lugar recientemente.

La conferencia tuvo lugar el pasado jueves 4 de Febrero de 2.016, en la Facultad de Sociología de Granada.  El ponente fue el Prof. EDUARDO SEGURA que nos habló brillantemente sobre Chesterton, Tolkien y la sabiduría de los cuentos.

Por razones técnicas, el vídeo esta dividido en cuatro partes de aprox. 25 minutos cada una. Rogamos disculpen las deficiencias técnicas.  Disfruten .

vídeo 1 de 4;  https://youtu.be/T8WpXhkncDs

vídeo 2 de 4; https://youtu.be/ZlcwrYor2Ig

vídeo 3 de 4; https://youtu.be/zV952tzCJnI

vídeo 4 de 4;    https://youtu.be/pzfzNUEJKOQ

                        Caza de amor

 

 

“¡Si tú supieras quién es el que te dice “dame de beber”!, tú serías quien le pedirías a él, y él te daría un agua que te quitaría la sed para siempre.”

(Juan, 4,10)

 

 

            Merodeando en el intrincado bosque de la conciencia, donde el alma se desnuda palmariamente y aparece el ansia de eternidad, y la ponzoña de nuestras conscientes/inconscientes memorias, recreo una infancia feliz, de colores y esperanza por la inocencia. El anhelo de redención se abre como la corola de una flor a la perdurabilidad. Y olvida la culpa. Y todo ello impulsado por la Voz Creadora a la que ya no quiero ser desobediente nunca jamás. No obstante, la culpa, que por doquier   asedia con implacabilidad demoniaca, la Voz con carrera veloz defiende a sus ovejas con  su perdón. Yo lo acepto y dejo de ser noche.

 

En estas reflexiones andaba, cuando me vino a las mientes la existencia de un excelso poema que busqué, encontré y clasifiqué; para ahora mirar, leer y saborear: “El lebrel del cielo”.

 

            La concepción teocéntrica se mece, armónicamente, en esta ilustre oda en la abundancia de imágenes, la policromía de las voces y la reiteración de símbolos, como si una visión de Dios se hubiera quedado plasmada en el límpido papel. Su autor bohemio y religioso, niño y hombre baqueteado, eremita enfermo, y enfermo iluminado en la contemplación, nos requiere, para sugerirnos una contestación de entrega

 

a la persecución que, Dios como un perro de caza, nos ofrece a fin de alcanzar la salvación. (Transmutando el texto, podríamos decir que  Dios tras un amoroso lance nos da caza.)

El autor de este místico poema es Francis Thompson. Ya hemos hablado del atrevido símil, referido a Dios Amor: “perro de caza”. En el poema, Dios se muestra como un pordiosero de amor que insiste en la  persecución del hombre en su huida, pues el hombre, creado por Dios es para Dios, y Este no se cansa en la búsqueda de las ovejas perdidas, aunque su misión le conduzca a dar al hombre hasta su último aliento.

 

Elogiado por autores como W.B. Yeast y Chesterton  e influyente poeta en las obras de Tolkien y Jules Supervielle,   sitúa el poema en el contexto en el que la multiplicidad de credos se ve infestada por algo tan moderno como “la cuestión semántica”, en la que lo blanco se denomina negro e impuro a lo puro. Así G.K.Chesterton dice: “Lo que queríamos significar al decir que El Lebrel del Cielo es un verdadero poema religioso, es simplemente que no tendría sentido si fuéramos a suponer que se refiere a esas abstracciones modernas o a cualquier cosa que no sea un Creador personal en relación con una criatura personal.” (El lebrel del cielo, inserto en el libro de ensayos El hombre corriente. Espuela de plata. Sevilla. 2013)

 

Extrayendo de todo lo relatado acerca del asunto de esta oda, podemos sintetizar el tema en “Dios –el sabueso del Cielo- da a la caza – alma que huye- alcance– la salvación… y, al final, la UNIO.

 

Para darnos una idea, y con el recuerdo de la mística cetrería, añado como colofón algunos de los últimos versos de la oda de Francis Thompson:

 

 

Now of that long pursuit

Comes on at hand the bruit;

That voice  is round me like a bursting sea:

And is thy earth so marred,

Shattered in shard on shard?

Lo, all things fly thee, for thou fliest Me!

(Ya la persecución está lograda,/ Y la Voz como un mar en torno fluye:/ -¿Crees que la tierra gime destrozada? Todo te huye, porque tú me huyes.)

 

Strange, piteous,futile thing!

Wherefore should any set these love apart?

Seeing mone but I makes much of naught (He said),

And human love needs human meriting:

How hast thou merited

Of all man´s clotted clay the dingiest clot?

Alack, thou knowest not

How little worthy of any to love thou art!

Whom wilt thou find to love ignoble thee,

Save Me, save only Me?

All which I took from thee I did but take,

Not for thy harms,

But just that thou might´st seek it in My arms.

(¡Extraña, fútil cosa, miserable!/ dime, ¿cómo podrías ser amada?;/ ¿no he hecho ya demasiado de tu nada/ para hacerte sin mérito, aceptable?/ Pizca de barro, ¿acaso tú no sabes/ cuán poco amor te cabe?/ ¿Quién hallarás que te ame? Solamente / yo, que cuanto te pido te he quitado,/ para que me lo pidas de prestado/ y lo dé misericordiosamente.)

 

All which thy child´s mistake

Francies as lost, I have stored for thee at home:

Rise, clasp My hand, and come!

Halts by me that footfall:

Is my gloom, after all,

Shade of his hand, outstretched caressingly?

“Ah, fondest, blindest, weakest,

I am the Whom thou sleekest!

Thou dravest love from thee, who dravest Me”

(Lo que tú crees perdido está en mi casa/ levántate, toma mi mano y pasa./ Los Pasos se han quedado junto al vano./ Acaso ¡oh tú, tiniebla que me ofusca/ seas sólo la sombra de Su mano!/ “Oh loco, ciego, enfermo que te abrasas,/ pues buscas el amor, a mí me buscas,/ y lo rechazas cuando me rechazas.”) Traducciones de Carlos A. Sáenz

 

 

            El Club Chesterton de Granada recuerda a su fundador

 

 

            En el aniversario de la partida al Cielo de Juan Carlos de Pablos Ramírez, una centena de amigos, en su mayoría vinculados al Club Cherterton de Granada, ha rememorado la figura de su fundador: Juan Carlos de Pablos.

 

Juan Carlos de Pablos, profesor de la Facultad de Políticas y Sociología de la Universidad de Granada, historiador, fundador de clubes de lectura y del Club Chesterton granadino era, además, un tertuliano culto y ameno; de un infatigable carácter razonador al que unía el apoyo de la fe en Dios. Excelente amigo.

 

En este día de conmemoración, sus amigos se allegaron a contarle muchas cosas a la sombra de los cipreses, en donde mezclaron lágrimas y oraciones. Más tarde, acompañados en dulce conversación por Juan Carlos y por Chesterton, peregrinaron a la Iglesia de San Cecilio para ganar el Jubileo de la Misericordia y rezar una misa por el alma del fundador del Club. Finalmente, una comida de hermandad volvió a reunir a todos sus familiares, colegas y conocidos en el cordial rincón de la amistad.

 

 

 

 

 

 

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Chesterton poeta (3)

Chesterton, poeta (3)

 

La más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros.

(Miguel de Cervantes)

 

 

 

                                               Lepanto

 

            Cuando, nuevamente, las aguas de nuestro antiguo Mediterráneo mecen conflictos entre la Media Luna y Occidente, y  la Cruz es atacada en aquellos lugares en que nació el Cristianismo, me viene a las manos un poema raro, no por la temática, cuanto por el autor y su procedencia. Un autor que alaba y admira la gesta   de España, capitaneada por un príncipe español. Ese autor, que por inglés, es un enamorado de la épica, y dada su  magnanimidad, no excluye las hazañas españolas.

 

Me refiero al poema Lepanto del insigne escritor G.K. Chesterton. Un poema de carácter ético, viril, fuerte y extenso. Una descripción que se hace etopeya, en que los espíritus cristianos ponen sus empeños en fechar la historia con un hito, que acabe con el mundo viejo y esclavista, a más de opresor y tirano. Con la fuerza de los grandes pintores, como los franceses Delacroix y Gericault, Chesterton con una plasticidad inusitada  plasma la batalla lepantina. Glorifica la pericia y arrojo de D. Juan de Austria, al que califica de “el último caballero de Europa” ( The last knight of Europe) Y recuerda al soldado Cervantes.

Y ya el poema  en mis manos me paro a pensar en el ambiente, más o menos, relajado y, más o menos, pervertido del Renacimiento. Ambiente similar, pero, a lo peor, desmejorado actualmente por los añadidos del relativismo ideológico y religioso, que piden paz y perdón no para todo el mundo. Hemos oído el grito ¡Vive la France!, aunque no ha tronado un terrible y apocalíptico ¡Vive la vie!, como acicate para volver a los valores cristianos.

 

Al releer el poema Lepanto (“El Gran mínimo” edición de Miguel Salas Díaz. Ed. El salto de página. 2014) apreciamos como a lo largo del texto, el lector se ve acariciado por el frescor de la hazaña, por una épica sin revueltas, intereses ni perversiones. En esta poesía, vemos a nuestro “Jeromín” que va a la guerra, ve y vence. Y cierra las puertas a la islamización de Europa.             Señero, el último caballero de Europa, se hace instrumento de la  Providencia, para que, también, en el gozoso y glorioso Renacimiento se mantenga enhiesta la Cristiandad en Europa.

 

No obstante, la circunstancia épica, la gesta tiene su razón de ser en la conciencia que un tiempo y sus gentes tuvieron del mal y de los instrumentos del mal. Advertida la Cristiandad, puso la Cruz y la Espada al servicio de Dios. Leámoslo en el poema chestertoniano:

 

And the Pope has cast his arms abroad for agony and loss,

And called the kings of Christendom for swords about the Cross…

( Con los brazos extendidos al extranjero, el Papa/ con gesto agónico y desesperador/ les pide a los reyes de la Cristiandad/ que blandan sus espadas y defiendan la Cruz…)

 

            En un rincón de la nave, Cervantes, pleno de gozo y sangre derramada, vive la más alta hazaña de los siglos, y con devoción reza a la Virgen Capitana, Nuestra Señora del Rosario.