Archivo mensual: enero 2014

Chesterton a los ojos de otros periodistas

Para concluir el perfil de Chesterton como periodista (partes 1ª -su propia versión-  y 2ª -su curriculum-) reunimos unos cuantos testimonios que manifiestan cómo le vieron algunos de sus coetáneos. Vamos a comenzar con WR Titterton, que conoció a GK mucho antes de trabajar con él: de hecho, Chesterton le nombró director del GK’s Weekly y desempeñó este cargo durante varios años. Dice Titterton: “Gardiner era un buen director [del Daily News] […] porque lanzó a GKC a una serie de artículos dominicales que tuvieron el efecto de doblas las ventas del News en las ediciones en que aparecían, colaboración que duró muchos años. Es más esos artículos fueron el comienzo de una controversia, continuada por Chesterton en muchos periódicos, reseñas y libros hasta el día de su muerte, que ha tenido y tiene más efecto sobre el pensamiento e incluso sobre los hechos que ningún otro elemento periodístico sobre nuestro tiempo”, (2011, p.37). Titterton -que se refiere a la tensión entre patriotismo e imperialismo- sigue así:

“Los progresistas estaban interesados en lo que veían, equivocadamente, como una campaña antibélica (era algo muy distinto: una campaña en contra de la guerra de los Boers), y durante algún tiempo intentaron reclamar a GKC como uno de los suyos. Pero él procedió a desorientarlos, luego a irritarlos y por último a cabrearlos, al defender al hombre de la calle contra el experto, al hombre de la calle y su derecho a sus propias costumbres, al hombre de la calle contras el Estado, y sobre todo al hombre de la calle y su derecho a gobernar a su propia familia y ser dueño de su propiedad. Era una doctrina extraña, viniendo de un demócrata. Peor aún, si es posible: predicaba el catolicismo, la guerra y la cerveza” (pp.37-38).

Pasemos ahora a Luis Ignacio Seco (p.165), que comienza citando a Maisie Ward: “‘No he conocido a nadie que trabajase tantas horas y con el espíritu en tal tensión como Chesterton’. Un periodista americano recogía con preocupación la misma idea en un artículo publicado en el Chicago Evening Post: ‘Es casi imposible abrir un periódico sin que contenga algo suyo –artículo, comentario crítico, poema o dibujo- y su nombre es ya más familiar que el de Bernard Shaw… Si continúa a ese tren de producción acabará por gastarse o romperse… Es una lástima que un hombre tan bueno se consuma tan temerariamente… Sus amigos y editores deberían ponerse de acuerdo para contenerle… No hacen a menudo hombres como Chesterton'”.

Para concluir, lo haremos con una cita extraída de la biografía de Pearce (p.596), procedente del libro de David Matthew Catholicism in England 1535-1935 (Londres, 1938, pp.238-239) aunque el texto apenas menciona la cuestión religiosa: “Con Chesterton surge un pensador católico verdaderamente inglés, una personalidad completamente independiente, un escritor con un cierto toque dickensiano, un renacimiento genuino del idealismo y de los sentimientos ingleses, así como la gran pasión por la justicia que encuentra siempre en este país una audiencia abrumadora, comprensiva y pacífica. El torrente de felices ocurrencias y las paradojas revelan el profundo sentido del humor inglés; la honda comprensión del hombre de la calle le sirvió de ayuda en su búsqueda de la justicia”.

El color y el blanco y negro: Graham Greene habla de Chesterton

Acabo de leer El poder y la gloria, famosa novela de 1940 del eterno candidato a premio nobel Graham Greene. Es sin duda una obra maestra, por la fuerza de su personaje principal –un sacerdote alcoholizado y errante, en el contexto de la persecución contra los cristianos en el México de 1930-, atormentado por su cobardía y atrapado entre el deseo de salvar la vida y la conciencia del valor de su ministerio de salvación entre la gente del pueblo.

Graham Greene

En Escritores conversos (Ed. Palabra, 2006, p.179), Joseph Pearce menciona que Greene guardó siempre “el recuerdo de haber corrido  tras Chesterton, con su gorra de colegial, para pedir un autógrafo al famoso escritor, que ‘avanzaba Shaftesbury Avenue abajo, como un galeón de Lepanto'”. A pesar de las diferencias vitales y literarias existentes entre ambos, Greene conservó siempre el afecto hacia Chesterton: “En agudo contraste con la infantil inocencia de éste, el novelista tomó el sendero del hastío del mundo, a veces, rayano en la desesperación” (p.180). Pero siempre fue un punto de referencia para él: en una ocasión, Graham Greene dijo : “Tomemos como ejemplo a G.K Chesterton, que tan vistosamente describe la naturaleza. En sus páginas, un atardecer es prácticamente un cromo. […] Creo que yo veo el mundo en blanco y negro, con algún toque de color ocasional” (palabras recogidas por Marie-Françoise Allain, en The Other Man: Conversations with Graham Green, Londres, 1983, p.170; citado por Pearce, p.526). Esto no quita -desde luego- para que las obras de Greene sean poderosas, tal como hoy contemplamos esas fotografías en blanco y negro que les proporciona su fuerza y contraste inigualables.

Pero hubo aún más referencias, como recoge Pearce: “Detrás de esa atracción por Chesterton exista tal vez una razón psicológica más profunda, levemente esbozada en una entrevista publicada el 12 de marzo de 1978 en The Observer. En ella, Greene describe a Chesterton como ‘otro poeta infravalorado’ y lo compara con Eliot: ‘entre La balada del caballo blanco y La tierra baldía, si tuviera que renunciar a uno de ellos, no estoy seguro… bueno, ¡digamos que La balada la releo más a menudo!’. Es difícil imaginar una obra literaria que contraste más vivamente con los libros de Greene en el alegre e inocente bullicio de La balada del caballo blanco. Así que da la sensación de que Greene la releería periódicamente, como un antídoto o tónico reconstituyente capaz de ofrecerle una vía de escape a sus tenebrosas tierras baldías. Y aunque el hombre interior le impedía ver la realidad sino a través del cristal oscuro de su particular psicología, aquello le hacía capaz de ver la realidad con los ojos de alguien que descubría sus colores más vivos” (p.526).

Así vemos nosotros lo que Chesterton intuyó sobre la concentración capitalista

Supongo que antes o después acabaremos en el Chestertonblog haciendo referencia a noticias de actualidad, aunque me resisto a ir más allá de cuestiones generales. Estos días ha circulado por Internet una imagen impactante, que da la razón a Chesterton cuando señalaba en Esbozo de sensatez que era falso que el capitalismo fuera amigo de la propiedad privada, pues su esencia es la concentración en pocas manos. La imagen no parece de mucha calidad, pero si se pulsa sobre ella para ponerla a pantalla completa, se distinguen con nitidez los nombres principales y los logotipos del resto: centenares de marcas que la gente percibe como diferentes pertenecen en realidad a tan sólo 10 empresas:

Las-10-marcas-mas-poderosas

Y ésta es la definición de capitalismo que proporciona GK: Cuando digo capitalismo, por lo común quiero decir algo que puede formularse así: ‘Aquella organización económica dentro de la cual existe una clase de capitalistas, más o menos reconocible y relativamente poco numerosa, en poder de la cual se concentra el capital necesario para lograr que una gran mayoría de los ciudadanos sirva a esos capitalistas por un sueldo’ (Esbozo de sensatez, 01-04). A Chesterton le gustaba a veces llamarlo proletarismo. Y no deja de ser significativo que en el capítulo 8º del libro, en el párrafo 10, el propio Chesterton hiciera referencia a William Hesketh Lever (1851-1925, primer Vizconde de Leverhulme), magnate de la industria del jabón, mecenas y fundador de empresas que después se convertirían en la célebre Unilever, presente en este diagrama. Cuando se conocen las dimensiones estos imperios económicos, se entiende mejor lo que Chesterton quiere decir sobre el monopolio y que hemos recogido ya (Esbozo de sensatez, cap.8).

Chesterton periodista, 2: su ‘curriculum vitae’

Al comenzar el perfil de GK como periodista se ha dado una imagen irónica y superficial del mismo, y desde luego insuficiente. Si en la primera entrada, parecía que Chesterton bromeaba y no se identificaba con la profesión, Ahora vamos a profundizar un poco en la tarea de mostrar su inmensa labor como periodista.

Quizá la única aclaración necesaria –sincronización temporal- es que a principios del siglo XX periodista era quien trabajaba en una publicación periódica, en alguna de las distintas tareas. Algo parecido a lo que sucede con otra expresión que también utiliza mucho Chesterton, la de publicista -que estoy está ceñida al ámbito de la publicidad-, y entonces se refería a quien ofrece al público determinada información, de naturaleza diversa.

Chesterton comenzó publicando sus poemas en diversas publicaciones, como el Outlook y el Speaker -ya antes de comenzar el siglo XX- y que fue el primero en contratarlo como colaborador. Había dejado los estudios de dibujo en la Slade School y comenzaba a ganarse la vida realizando reseñas para diversas publicaciones, como también haría en el Bookman.

El Speaker lo lanzaría a la fama, al tomar partido en contra de la guerra de los boers. En 1901, sería contratado por un diario de mayor entidad, el Daily News, donde colaboraría hasta 1913. A mediados de la primera década de del siglo XX lo encontramos colaborando en el TP’s Weekly y en Open Review. También participa en la famosa controversia con Blatchford, director de The Clarion, en las páginas de ese periódico, por supuesto. En esos años comenzó igualmente a trabajar en el diario que editaba su hermano Cecil, The New Age, el periódico de la sociedad fabiana (antecedente del actual Partido Laborista inglés).

El director de The Illustrates London News, al comprender la valía de Chesterton -y a pesar de tener una línea de opinión muy diferente- lo contrató para un artículo semanal, dejándolo plena libertad para colaborar con quien quisiera, y con la única condición de no hablar de política ni de religión, temas que por supuesto aparecieron, gracias al peculiar estilo y agudeza de Chesterton. Estas colaboraciones no se interrumpieron nunca, salvo un breve período de enfermedad de GK, dando origen a varias colecciones de ensayos y a otros muchos que se han reunido en tres o cuatro tomos de los Collected Works que edita Ignatius Press (de los 34 existentes).

En busca de una mayor independencia y capacidad crítica, Cecil Chesterton fundó en 1911 con Hillaire Belloc The Eye Witness, que dirigió hasta su partida al frente francés durante la primera guerra mundial, en la que fallecería. Chesterton sintió la necesidad de continuar la labor reformadora de su hermano y acabó asumiendo la dirección del periódico hasta 1923, momento en que fue imposible sostenerlo. Pero para compensar su desaparición, y continuar influyendo en la sociedad, decidió en 1924 abrir una nueva publicación, el GK’s Weekly, cuya historia se detalla en otro lugar del Chestertonblog, y que no impidió colaboraciones en otros lugares.

Probablemente fueron otras muchas las colaboraciones que GK realizó para los medios de comunicación de su tiempo -además de las charlas en la BBC-. Éstos datos -sin referencias exhaustivas- proceden de las biografías de Pearce y Seco.

Como la entrada se está extendiendo mucho, dejamos para un último post los comentarios de algunos colaboradores. Pero -aunque GK ironizara sobre su trabajo como periodista- no se le puede negar que lo fue, y de primera categoría.

Chesterton: Muerte, lucha y esperanza

El fallecimiento de una persona querida y la enfermedad de otras personas próximas me han recordado unos fragmentos de La balada del Caballo Blanco (1911), tal como los leí seleccionados en el libro de W.R. Titterton -al que sigo en su selección-, compañero y primer biógrafo de Chesterton, en su libro GK Chesterton, mi amigo (Rialp, 2011, p.154-5). La traducción es de Enrique García-Máiquez y Aurora Rice.

Como buena parte de la poesía de GK, tiene un tono épico: es la epopeya de Alfredo, rey de los anglos que ha sido vencido por los daneses, que se prepara para una nueva batalla rodeado del desánimo de su pueblo. Este poema es una mezcla de elementos paganos y cristianos, y sólo recojo un fragmento, en esta fase de recuperación, justo cuando faltan las fuerzas, los recursos escasean y la victoria parece imposible. Se le aparece María, la Madre de Dios, y Alfredo le habla así:

Las puertas del Cielo son terribles,
peor que las puertas del infierno.
No intentaré decir sus esplendores encerrados:
son demasiado buenos.

Y llega la respuesta, una especie de explicación llamada sin promesa alguna que -sin embargo- tonifica el corazón valiente:

“Apenas encajadas, sin pestillos,
están las puertas del Paraíso.
La mente más pesada de pronto puede hallarme
en un recodo de cualquier camino.

No te diré nada que te conforte,
nada que estés ahora deseando,
sólo que el cielo aún será más oscuro
y los mares más altos”.

Y a través de los vendavales
fue Alfred, y entre bosques escondidos,
transido por la dicha audaz de los gigantes:
la dicha sin motivo.

El cielo se oscureció, y el mar se elevó, y Alfredo, que había visto y oído a la Madre de Dios, fue a reunir hombres cristianos. Y si se encontraba con algún señor reacio, que le preguntaba qué le ofrecía Alfredo, el rey repetía las palabras de María:

Es la palabra de María,
la palabra que el mundo está esperando:
“Te doy un consuelo, uno:
será aún el cielo más oscuro
y los mares más altos”.

Y entonces, lentamente,

…se levantó el señor de las tierras del mar
y, de un clavo con grandes telarañas,
volvió a coger su poderosa espada.

El poema continúa con las canciones de los guerreros, paganas y cristianas. Pero basta con la contemplación del mar embravecido, recordando quizá las imágenes de la película de Terrence Malik El árbol de la vida, que tiene el mismo tono.

A continuación, la versión original de los mismos versos:

The gates of heaven are fearful gates,
worse than the gates of hell.
Not I to break the splendours barred
or seek to know the things they guard
which is too good to tell.

‘The gates of heaven are lightly locked,
we do not guard our gain.
The heaviest mind may suddenly come

silently and suddenly upon me in a lane.
I tell you nought for your comfort,
yes, nought for your desire,
save that the sky grows darker yet
and the sea rises higher’.
And up across windy wastes and up
went Alfred over the shaws,
shaken by the joy of giants,
the joy without a cause.

And this is the word of Mary,
the word of the world’s desire:
‘No more of comfort shall ye get
save that the sky grows darker yet
and the sea rises higher.

…arose the sea-land lord,
and from a cobwebbed nail on high
unhooked his mighty sword.

Guía de lectura de ‘Esbozo de sensatez’, de Chesterton

Esbozo de sensatez (The Outline of Sanity, 1927) -dedicada a la crítica del capitalismo y a la propuesta de una sociedad alternativa- es una obra compleja, tanto por la naturaleza de la materia como por el modo en que se formó, reunión artículos del GK’s Weekly. En el Chestertonblog estamos publicando algunas de las ideas y propuestas de Chesterton -que pueden encontrarse haciendo click en la nube de tags (Esbozo de sensatez)-, pero ya podemos ofrecer aquí una guía para entender la compleja estructura del libro y hacerse una idea más cabal de su propuesta.

El objetivo de GK en Esbozo de sensatez no es sólo la crítica de la sociedad capitalista en sus distintas manifestaciones –monopolios, proletariado, plutocracia, grandes comercios, fábricas, desigualdad social, etc.-, sino la propuesta de una sociedad más justa, donde la propiedad de los medios de producción esté distribuida adecuadamente, para que cada uno pueda vivir sin depender de las organizaciones, sin una estructura de empleo por cuenta ajena o servil -palabra acuñada por su amigo Hillaire Belloc-. En esto consiste la sensatez de la que se habla en el título del libro.

En realidad,  fiel a su estilo, Chesterton no es desordenado -porque sabe lo que quiere y cómo conducirnos a su objetivo, sino más bien desorganizado: el resultado, sintéticamente, es que en su discurso, se entremezcla continuamente la crítica del sistema económico que tenemos, lo que se puede hacer para arreglarlo y la defensa del distributismo en un ambiente hostil al mismo.

No sólo tenemos un sistema económico de efectos perversos, sino que éste está reforzado por un conjunto de expertos economistas de los que se hacen eco los medios de comunicación –que también son empresas que necesitan ganar dinero. Esto ha creado un ambiente proclive a la riqueza y la acumulación, manifestado en el apoyo a las grandes empresas por parte del Estado y de la mayoría social. De hecho, es lo que ocurre hoy: puesto que las grandes empresas aportan mucho dinero a las cifras macroeconómicas, se consideran imprescindibles para el desarrollo de un país, sin considerar los efectos negativos de la concentración de propiedad y poder. De ahí que resulte –ya en tiempos de Chesterton- muy difícil imaginar un desarrollo social sin esas grandes estructuras que –con el apoyo del Estado y la difusión de las falacias de los economistas- parecen ser la única forma de sacar adelante la sociedad.

Chesterton arremete contra este sistema capitalista –y contra el socialismo, que supone igualmente la privación de la propiedad para la gente corriente- y los defensores del mismo, que además se han vuelto muy críticos con la propuesta distributista de Chesterton y sus compañeros. Así, es preciso luchar contra el sistema, contra sus propios críticos y contra la mentalidad extendida entre la gente.

También es consciente de que hay dos formas de actuar en contra de este sistema: la primera es desde el propio Estado, a través de la ley –cosa que parece ya difícil-. Pero la segunda -que la gente apoye la pequeña propiedad- sería viable si de verdad quisieran, puesto que el consumo es libre y voluntario. Chesterton propone medidas negativas –como detener la concentración de la propiedad- y medidas positivas –favorecer los autónomos y pequeños propietarios, para evitar la polarización en dos clases sociales-.

Pero la gente no parece verlo factible. Por eso, cuando GK propone medidas, repite que si se advirtiera que se pueden hacer cambios y combatir al capitalismo, la gente se animaría a seguir avanzando en el sistema. Aunque insiste continuamente, es evidente que en este tema la gente no le hizo mucho caso. Así, Chesterton critica de la gente que prefiera un sistema servil a un sistema de propietarios:

Cuando se tuviera una cantidad considerable de pequeños propietarios, de hombres con la psicología y la filosofía de la pequeña propiedad, entonces se podría empezar a hablarles de algo más parecido a un acuerdo general justo sobre sus propios planes; algo más parecido a una tierra adecuada para vivir los cristianosSe les puede hacer comprender -al contrario que a plutócratas y proletarios- por qué no debe existir la máquina si no es al servicio del hombre, por qué las cosas que nosotros mismos producimos son queridas como hijos nuestros, y por qué podemos pagar demasiado caro el lujo, con la pérdida de la libertad. (ES, 07-04).

Esta misma entrada ha sido colocada en el Chestertonblog como la página Crítica de GK al capitalismo.

Vídeo

Vídeo de Chesterton en Massachusetts

Una chestertoniana nos envía un vídeo de youtube que agradecemos sobremanera, porque es un verdadero tesoro. Ojalá muchos seguidores del Chestertonblog puedan y quieran enviar materiales de éste u otro estilo, que se agradecen de verdad.

Es un vídeo muy corto, perteneciente a un reportaje: recoge el encuentro que GK mantuvo con estudiantes del Worcester College de Massachusetts –lo señalo aquí porque la presentación es un tanto confusa- y es presentado ante ellos como un cruzado. Tanto la imagen como el sonido son inicialmente muy deficientes, pero parece que el vídeo está ‘reparado’, de modo que hacia el final se amplían imagen y sonido, y puede verse bien y oírse su voz. Es un simpático testimonio –no hace falta ver para creer en GK- que hará disfrutar a sus seguidores.

Chesterton visitó América en dos ocasiones. La primera, en 1921, dio origen a su libro Lo que vi en América (1922). El segundo viaje comenzó por Canadá en otoño de 1930 y continuó por varias ciudades de la costa oeste de los EEUU, antes de regresar a Inglaterra en enero de 1931.

Este vídeo corresponde a ese segundo viaje, y gracias a los datos que da Joseph Pearce en su biografía (Sabiduría e inocencia, Encuentro, 1998) puede reconstruirse bien su contexto inmediato. Chesterton fue recibido en el Holly Cross College of Worcester –una Universidad de los jesuitas cerca de Boston- el 2 de diciembre de 1930. Chesterton recibió el homenaje de los estudiantes como un gran hombre de letras, e incluso prepararon una publicación para la ocasión y varios discursos. Dice Pearce (p.493): “Los propios alumnos le demostraron su hospitalidad con una ‘Salutación de los cruzados de la Santa Cruz al cruzado GKC’, en las lenguas de sus antepasados, llevada a cabo por varios estudiantes cuyos ancestros procedían de los cuatro rincones del mundo, en una muestra cosmopolita y representativa de los distintos idiomas: saludaron a Chesterton en alemán, árabe, armenio, chino, español, francés, gaélico, griego, húngaro, italiano, lituano, polaco, portugués y siríaco. El tributo más prestigioso, no obstante, fue el que le ofreció Paul Claudel, poeta, dramaturgo y ensayista, que a la sazón era embajador de Francia en Washington”.

Chesterton, periodista 1: el ‘periodista eterno’

Iniciamos con esta entrada una serie sobre los distintos perfiles de Chesterton, a sabiendas de que encaja en todos y que ninguno le cuadra perfectamente. La ocasión próxima está en la inclusión en el Chestertonblog (en la página de artículos y prólogos) del prólogo de García-Máiquez a La cosa (Espuela de plata, 2010), llamado El periodista eterno

La idea principal de ese texto es que GK poseía la felicidad y el don de la risa porque su fe le hacía trascender la inmediatez de la vida y los sucesos cotidianos. Dice García-Máiquez: “Chesterton, que hoy por hoy es uno de los más vivos referentes en el debate de las ideas, no se definía como filósofo, ni tampoco como crítico ni como poeta, ni como autor teatral ni como novelista), sino como un jolly journalist. Pero este alegre periodista ha conseguido algo que se diría contradictorio con la naturaleza misma del periodismo. Incluso nombrando de vez en cuando asuntos o personajes de entonces -tan de pasada que puede prescindirse de esas menciones sin que haya quebranto o a las que basta una escueta nota a pie de página-, incluso pagando ese peaje al periodismo y a la actualidad, Chesterton ha sobrevivido al paso del tiempo, o mejor dicho, lo ha trascendido. Entre sus innumerables paradojas está él mismo, periodista eterno” (p.9).

Algo de sus inicios en el periodismo recogimos en la entrada El rey de Fleet Street: Su biógrafo L.I. Seco dice que GK no comprendió nunca por qué había caído con tan buena estrella en Fleet Street: “todos le habían advertido que el secreto consistía en escribir para cada periódico lo más adecuado a su línea de opinión y él había hecho exactamente lo contrario, descubriendo los cafés franceses y las catedrales católicas a los lectores del nada conformista Daily News y defendiendo ante la parroquia laborista del viejo Clarion la teología medieval”.

Más tarde, en el Weekend Review (20.XII.1930), GK definiría irónicamente al periodista como una persona que no entiende nada más que de escribir sobre todo aquello que no entiende. (Chesternitions, p.63). Verdaderamente la idea del jolly journalist refleja bien el espíritu y la alegría de nuestro Chesterton.

Otras dos entradas continúan el tema de GK, periodista:
Su curriculum como periodista.
Chesterton a los ojos de otros periodistas.

¿Dificultades al leer a Chesterton? Una guía para solventarlas

1. Las traducciones suponen la primera dificultad: ya hemos dedicado un par de entradas a la cuestión, con ejemplos, que pueden verse pulsando en la etiqueta correspondiente. Los principales problemas que identificamos son la traducción propiamente insuficiente, en el sentido de no considerar posibles significados a las expresiones que GK utiliza, el paso del tiempo –que transforma los significados de las palabras-, o la forma de componerlas para el español de hoy; el propio deseo de hacer una buena literatura en español, pero que oscurece la claridad de la frase original, y sobre todo, el desconocimiento del pensamiento de Chesterton, que ayuda mucho a entender el sentido específico de lo que hay que expresar en español. En esta entrada se alaba a quienes proponen un método abierto de corrección y mejora de sus traducciones, criterio que seguimos en nuestras versiones de los textos de GK.

2. Una dificultad menor procede de mencionar con muchísima frecuencia personajes -históricos o literarios- o lugares poco conocidos en España, pero muy populares en el mundo anglosajón en su época. Este problema se resuelve fácilmente con notas a pie de página, pero las distintas ediciones de las obras de Chesterton lo tratan de modo muy distinto: la mayoría ofrece esas notas del traductor con la adecuada explicación, pero algunas no realizan esa labor mínima de investigación, y se echa de menos. Las más de las veces, el traductor considera que algunos nombre merecen nota y otros no, lo que resuelve el problema sólo en parte. Por fortuna, son escasas las veces que el desconocimiento del personaje o lugar impide entender el sentido de la frase en cuestión, por lo que –salvo excepciones- es un problema menor.

3. La pequeña, pero necesaria sincronización con algunos temas de hoy. Chesterton vivió en el tránsito del siglo XIX al siglo XX: un cuarto de siglo en el primer caso y algo más de un tercio en el segundo. GK tuvo esa lucidez que se otorga a algunos grandes observadores de la Modernidad: Friedrich Nietzsche, Charles Baudelaire, Georg Simmel, Walter Benjamin… Con poco más de un siglo, estos autores tuvieron el don de advertir –en determinadas manifestaciones de su época, a veces muy sutiles- lo que un siglo después sería la plenitud de la Modernidad, que algunos denominan Postmodernidad. Nuestro Chesterton se encuentra en este reducido grupo de clarividentes. Sin embargo, como es lógico, a veces hay referencias que precisan una cierta sincronización, que es la palabra que utiliza García-Máiquez (prólogo a La superstición del divorcio) para referirse a las aclaraciones conceptuales: el papel de la mujer, la cuestión de los judíos, cierta consideración de los pobres… Para solventar estas cuestiones y algunas otras que exceden este plano, abriremos una página completa que se llame Dificultades y enigmas, porque puede sorprender cómo es posible que un tipo tan agudo como GK sostuviera que era mejor para la mujer no acceder al sufragio. Pero también hay otras cuestiones que suscitan igual interés: la crítica a los optimistas -pues él lo era- o la defensa de un mundo eminentemente agrario por parte de un gran urbanita, como de hecho era el propio Chesterton.

4. El estilo, a veces denso y barroco, y de apariencia desorganizado (aparentemente, porque GK sabe siempre perfectamente dónde quiere llevarnos). Lleno de brillantes ideas y paradojas sorprendentes, agudo como él solo, pero al mismo tiempo, haciéndonos recorrer territorios impensables para el lector, que producen tanta satisfacción como desconcierto. Esto ocurre en determinados textos más largos, que hacen de muchos de sus ensayos tan brillantes como de difícil comprensión. Por eso mismo, merece una página completa, además de las entradas que ya existen en el blog, dedicadas a eso. En cualquier caso, no olvidemos que GK es ante todo un artista: quiso ser pintor, aunque al final se decantó por la escritura. Sus escritos de crítica de la cultura son brillantes, porque siente lo que sentían los artistas, pues era las dos cosas a la vez. Parte del estilo es lo que hemos llamado chestertonadas, expresiones formales o conceptuales típicas de GK: no son sólo las paradojas, sino otras muchas expresiones. Pueden gustar o no, desde luego, no dejan indiferente. Hay muchas en la etiqueta correspondiente, y algún día llegará su estudio sistemático.

5. El método de GK está estrechamente relacionado con su estilo en términos de presentación -que ya sabemos enrevesado-, aunque ahora me refiero menos a la forma en que lo dice que a la manera en que funciona su cabeza, en sentido filosófico: qué argumentos utiliza y cómo los construye, de qué manera llega a sus conclusiones. Como el método en sí no es un problema propiamente dicho. Así que ahora se trata simplemente de anunciar una página propia: aprender a pensar como GK es uno de los objetivos del blog. No sé hasta qué punto estarían de acuerdo conmigo los filósofos, pero yo veo al mejor Chesterton filósofo en la importantísima cuestión del método de acceso a la realidad. GK no trató de realizar grandes aportaciones teóricas, sino aplicables a la vida cotidiana, a una forma de ver el mundo, que –estoy convencido- todos podemos aprender.

6. Los conceptos fundamentales de GK tampoco suponen un problema realmente, antes al contrario, pues en cuanto se le conoce un poco más, nos damos cuenta de que el universo conceptual de GK es relativamente reducido, en contraste con la inmensa cultura: llega un momento en que vemos las ideas y los conceptos fundamentales de Chesterton en cada línea y, al relacionarlo con todo lo demás, se entiende mejor y se disfruta aún más, porque sabemos cómo encaja esa pieza en el gigantesco rompecabezas que compuso con sus escritos. Pero, con GK sucede lo que se dice a veces de los escritores, que escribieron un único libro. La idea de esta página sería, por tanto, unir y definir brevemente los conceptos en un marco, y glosarlos en las entradas del blog, donde se vea cómo los usaba de hecho.

Instrucciones para leer a GK

“Antes de leer a Chesterton, debemos saber lo siguiente: no escribe como cualquier otro escritor. Ten­dremos que arrojar por la borda gran parte de nuestras expectativas y leerlo en sus propios términos. Nos hará reflexionar. Nos asustará. Podría frustrarnos y poner a prueba nuestra paciencia. Habrá momentos en los que parezca insustancial, sin llegar a ningún lado o yendo a todas partes a la vez, y entonces, como un búho, se lanza­rá en picado sobre una conclusión, dejándonos impresionados. De pronto, entenderemos que nada de lo que había dicho era irrelevante”.

Cuando encontré estas palabras de Dale Ahlquist (2006, p.27), uno de los mayores especialistas mundiales en GK, pensé con alivio que no era yo el único en tener dificultades en la lectura de las obras de Chesterton. Lo curioso es que habitualmente no se escriben cosas así: los admiradores admiramos mucho a GK y tratamos de que otros lo lean. Pero duele tener que admitir que no siempre obtenemos éxito en nuestro intento de difundir los placeres de encontrarse personalmente con GK: incluso algunas personas han utilizado el adjetivo es insufrible, y reconocemos que a veces cuesta mucho. Como contrapartida, son innumerables los que plantean la sorpresa y el gozo del encuentro con un autor tan original, por ejemplo, Guillermo Cabrera Infante en un texto reseñado ya en el Chestertonblog.

Y uno mismo, como Ahlquist, a veces se desconcierta en alguna de sus páginas, aunque no sea grato reconocerlo y se enfade con el maestro. En un momento determinado pensé realizar estas instrucciones –expresadas como un elenco de dificultades-, para ayudar a evitar las frustraciones de las que habla Ahlquist. Son varios puntos, y he seleccionado un orden porque no había más remedio, pero pueden leerse en otro cualquiera, y más aún en esta época nuestra caracterizada por los hipervínculos. Quiero pensar que GK hubiera sonreído al leerlas, al reconocerse identificado con un medicamento, que viene acompañado de prospecto.

Hemos identificado algunas dificultades, que voy a glosar con extensión diferente, puesto que algunas han sido tratadas en el blog –incluso con su propia página- y otras lo serán en su momento. Pero va siendo hora de citar algunas palabras del propio Chesterton, y nos vendrán bien éstas, pertenecientes a The Resurrection of Rome (citado por L.D. González): “Sé bien que la impresión general que producirá este libro es que yo no puedo hablar acerca de algo sin hablar acerca de todo. Es un riesgo que debo aceptar pues es un método que defiendo”.

Para no hacer más larga la entrada, continuaremos mañana con el listado de las dificultades… por lo menos de las que hemos encontrado nosotros.